Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Política

EN LA PORTADA DE EL CORREO DEL 22-3-1983

03.07.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
17 días de cautiverio en una cueva
Jesús Guibert Azkue fue secuestrado el 21 de marzo de 1983 por los Comandos Autónomos Anticapitalistas y quedó en libertad 17 días después, tras el supuesto pago de entre 150 y 200 millones de pesetas. El empresario guipuzcoano fue interceptado cuando se dirigía, al volante de su propio coche, desde su domicilio en San Sebastián a su puesto de trabajo en Azkoitia, como gerente de Laminados de Hierro Marcial UCIN S.A. Momentos antes de llegar al aparcamiento de la empresa, los terroristas, a bordo de otro vehículo robado en Elgoibar, obligaron a su víctima a acompañarles.
Los miembros de los Comandos Autónomos José Antonio Arruti Agirre y Antonio Agirre Aristondo, condenados ya por estos hechos, custodiaron al secuestrado durante los 17 días que duró su cautiverio, que pasó a oscuras en una angosta cueva del monte Araunza, en las proximidades de la localidad guipuzcoana de Regil. Una vez obtenido el rescate y concluidas las negociaciones con la familia -que comenzaron a raíz de una carta manuscrita de la víctima que remitieron a sus allegados junto con una fotografìa-, los secuestradores le abandonaron maniatado y encapuchado, con una linterna en la mano, en las cercanías del alto de Meagas, entre Zarautz y Zestoa.
Tras caminar por el monte durante una hora, allí le encontraron de madrugada tres jóvenes de Azpeitia que volvían del partido de la Real Sociedad en Atocha, que le reconocieron después de que el industrial les hiciera señales para que parasen el vehículo.
En el trayecto hasta su domicilio donostiarra, Guibert, que entonces contaba 55 años, les relató los detalles de su secuestro, que soportó tumbado a todas horas dentro de un saco de dormir y comiendo alimentos enlatados que empeoraron sus molestias gástricas. Sólo por la noche le permitían sus captores salir unos minutos del pequeño y húmedo agujero donde le mantuvieron recluido para estirar las piernas y hacer sus necesidades, siempre encapuchado. Los secuestradores, que apenas mantuvieron trato con su víctima, no le permitieron asearse pero sí leer los periódicos durante los 17 días de reclusión: así se enteró de la única manifestación en favor de su liberación, a la que acudieron unas 3.000 personas en Azpeitia dos días después del secuestro.
Precisamente, el reparto del dinero del rescate suscitó graves problemas en el seno de los Comandos Autónomos, que se dividieron en dos facciones: una encabezada por José Luis Salegi Elorza -fallecido de muerte natural en México en 1987- y la otra por José Antonio Zurutuza Sarasola. Los seguidores de este último fueron expulsados de la organización y constituyeron un grupo denominado Gatazka, cuya única actuación fue un atentado con bomba contra una patrullera de la armada fondeada en Hondarribia, en el que perdió la vida un marinero.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS