Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Mundo

PERFIL

Ingrid Betancourt fue hasta su secuestro una política vivaz, inconformista, controvertida y siempre crítica con el poder

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Una vida partida en dos
Betancourt, encadenada en noviembre de 2007. / EFE
La vida de Ingrid Betancourt tiene un antes y un después del 23 de febrero de 2002, el día de su secuestro por las FARC. Hasta entonces, Betancourt, nacida el día de Navidad de 1961 en Bogotá, había sido una enérgica política de raza (hija de Gabriel Betancourt, ex ministro de Educación, y Yolanda Pulecio, ex congresista y ex embajadora en Guatemala), inconformista, controvertida, siempre crítica con el poder. La imagen contraria de lo que mostró un vídeo divulgado en noviembre de 2007 que dio la vuelta al mundo e impactó a cuantos lo vieron.
Esas imágenes mostraban a una mujer con el cabello largo y lacio, demacrada, triste, con la mirada perdida y encadenada en algún lugar de la selva colombiana. Un mes antes de conocerse el vídeo, Betancourt ya dio muestras del estado en el que encontraba en su última carta conocida, fechada en octubre pasado y dirigida a su madre.
Betancourt lamentaba en ella su situación y decía sentirse degradada, pero también se declaraba esperanzada, una de las características de su personalidad junto a la fogosidad, la intrepidez y la persistencia, rasgos que a veces rayaban la imprudencia y que probablemente le costaron el secuestro. Pese a las voces que le advertían del peligro, Ingrid Betancourt viajó aquel 23 de febrero al selvático departamento del Caquetá, tres días después de que el entonces presidente Andrés Pastrana declarase rotas las negociaciones con las FARC. Ella y Clara Rojas fueron capturadas.
Pero además de arrojo, Betancourt siempre ha demostrado no tener pelos en la lengua, sobre todo en su época de parlamentaria. Durante la presidencia de Ernesto Samper (1994-1998), y pese a militar en el mismo partido, Betancourt denunció en el Congreso que el país era gobernado «por un delincuente» e incluso llegó a hacer una huelga de hambre cuando el mandatario fue absuelto de las acusaciones de haber contado con financiación del narcotráfico. En el mismo escenario declaró que el partido en el que se inició en política, el Liberal, era una «cueva de ladrones y corruptos», y el Poder Legislativo, «un nido de ratas». Así que en 1998 fundó su propio partido, Oxígeno Verde, de corte ecológico, con el que logró su escaño parlamentario y se inscribió como candidata presidencial.
Antes de entrar en política, Betancourt, perteneciente a una familia acomodada, llevó una vida descansada en Francia, donde se graduó en el Instituto de Ciencias Políticas y se casó con un diplomático francés, Fabrice Delloyé, padre de sus dos hijos, Melanie y Lorenzo, y del que se divorció años después.
Pero una serie de acontecimientos en Colombia, como el asesinato de varios candidatos presidenciales, un frustrado proceso de paz, la ocupación rebelde del Palacio de Justicia que concluyó con más de un centenar de muertos y el surgimiento del «narcoterrorismo», la hicieron reflexionar. Sabía que «tenía una deuda» con Colombia, tal como le inculcó su padre, una de las personas que más ha influido en su vida y cuya muerte conoció durante su cautiverio. «El país llamaba», señaló en alguna ocasión. Así que regresó a Colombia tras más de diez años en Europa.
Atada todo el día
La familia Betancourt recibió la primera 'prueba de vida' el 24 de julio de 2002: un vídeo en el que Ingrid aún conservaba sus bríos rebeldes, rechazaba el canje propuesto por las FARC y saludaba a su segundo esposo, el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Como regalo por su 46 cumpleaños, Lecompte lanzó el pasado 25 de diciembre sobre las selvas de Colombia unos 20.000 panfletos con fotografías recientes de los hijos de Betancourt, con la esperanza de que al menos uno de ellos llegase a manos de su esposa.
«Éste es un momento muy duro para mí (...) piden pruebas de supervivencia a quemarropa y aquí estoy escribiéndote mi alma tendida sobre este papel (...) estoy mal físicamente (...) no he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades», relató en una carta que llegó a sus familiares a fines del 2007.
Betancourt, cuyo único contacto con el exterior era una radio desvencijada, ha intentado escapar varias veces de sus captores, hasta cinco según han contado algunos de los pocos que lo han conseguido, como el ex congresista Luis Eladio Pérez. Con él vagó durante cinco días por la selva antes de ser atrapados de nuevo. El castigo fue terrible: permaneció atada todo el día durante meses. Pero ayer, por fin, el calvario terminó.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS