Lienzos de gran tamaño colocados a modo de barricada para dificultar su contemplación y obligar al espectador a recorrer un laberinto; dibujos que reconstruyen la desordenada memoria de quien los pintó; falsas fotografías retocadas mediante programas informáticos; murales en los que nada está donde debería; instalaciones; esculturas; collages... El programa 'Entornos próximos', creado por el Artium en 2004 para potenciar el trabajo de las nuevas generaciones de creadores, expone desde ayer en el centro museo de arte contemporáneo de Vitoria una exposición colectiva en la que se puede encontrar una selección de obras de ocho artistas nacidos o afincados en Euskadi.
La muestra, que se mantendrá abierta hasta el 14 de septiembre, incluye obras vanguardistas a cargo de David Martínez, Alain Urrutia, Ismael Iglesias, Zigor Urrutia, David Cívico, Taxio Ardanaz, Elena Aitzkoa y June Crespo, y ha sido comisariada por el equipo de RMS La Asociación y Daniel Eguskiza. Según este comisario, «a pesar de que la muestra es colectiva, y por lo tanto da cabida a artistas y obras heterogéneas, especialmente en lo que a soportes se refiere, hemos conseguido dotarla de cierta continuidad. Lo bueno es que una obra lleva a la otra de manera natural. Las piezas no están enfrentadas sino que se complementan».
Otra de las comisarias, Rocío Gracia, comentú que «es tarea de los museos comprometidos, sólidos y solventes, y el Artium lo es, establecer mecanismos que favorezcan la aparición de jóvenes talentos». De hecho, a raíz de participar en las anteriores ediciones de 'Entornos próximos' (en 2006 y 2004), al menos una decena de creadores han recibido becas y han sido invitados a participar en exposiciones colectivas o individuales. Gracia añadió que «ése es precisamente el objetivo de 'Entornos próximos', y hasta el momento se está cumpliendo».
La exposición se abre con las obras de David Martínez, un artista nacido en Asturias en 1984 y afincado desde hace años en Vizcaya. Martínez ha instalado la serie 'Menasa' sobre el conflicto vivido por los trabajadores de una empresa metalúrgica desmantelada en el Valle del Nalón, «una reflexión sobre la heroica lucha en una batalla que se sabe perdida de antemano». Ismael Iglesias (Durango, 1974) toma prestados elementos del diseño gráfico y digital para crear un entramado de lienzos que, descolgados de las paredes y colocados a modo de barricada, ponen en cuestión los límites de la arquitectura y de los propios cuadros.
Falsas verdades
Alain Urrutia (Bilbao, 1981) expone tres cuadros de gran tamaño y una serie de pequeños dibujos que forman parte de su diario visual. El trabajo de Zigor Urrutia (Bilbao, 1971) demuestra las posibilidades que aporta la fotografía digital «como representación de falsas verdades». En el Artium, presenta media docena de paisajes urbanos que inquietan al espectador porque no está del todo claro si son reales o las imágenes están tratadas. Escenarios vacíos, retocados y reformadas que mueven a reflexionar sobre la forma en la que han evolucionado las ciudades en las últimas décadas. También es inquietante la selección de obras de Taxio Ardanaz (Pamplona, 1978). En ellas explora la extrañeza de lo cotidiano. Crea imágenes aparentemente inocentes que, fuera de contexto y emparejadas con otras, adquieren nuevos significados y transmiten sensaciones turbadoras.
David Cívico (San Sebastián, 1974) ha pintado un mural en el que lo pesado se hace ligero -un elefante que sale volando como si fuera una liviana pluma-, lo que tendría que estar abajo aparece arriba y lo que debería verse sólo se intuye. «Así -comentan los comisarios-, se interroga sobre el propio proceso de creación artística». La vitoriana Elena Aitzkoa (nacida en 1984) realiza construcciones precarias a partir de materiales de desecho, dotándoles así de funcionalidad. La exposición se completa con una selección de obras de June Crespo (Pamplona, 1982).