En la localidad francesa de Nimes atrapamos a James Blunt, cantante y compositor británico que se dio a conocer hace cuatro años gracias a la balada 'You're Beautiful', que elevó hasta los once millones las ventas de su debut, 'Back to Bedlam'. Con aquel éxito planetario, Blunt dejaba atrás su carrera militar (con 25 años llegó a capitanear la entrada de las tropas pacificadoras británicas en la capital kosovar, Pristina) para convertirse casi por sorpresa en estrella pop.
Quien junto a Coldplay es el artista británico más vendedor, nació en el seno de una familia de arraigada tradición castrense en un hospital militar de Hampshire y con sólo siete años fue enviado a una escuela de aviación. Compaginó el piano con estudios de ingeniería y sociología antes de ingresar en el ejército, pero asegura que siempre tuvo claro que lo suyo era la música.
Desde que diera casi por sorpresa el pelotazo, lleva el algo melifluo Blunt embarcado en una gira continua solo interrumpida para grabar 'All the lost souls' (2007), secuela que abunda en su mezcla clasicista de baladas y pop a medios tiempos con piano al frente. Hoy lo defiende en Barakaldo junto a la banda que le acompaña desde sus comienzo.
-¿Cómo va la gira?
-Muy bien, los viajes son un poco agotadores, porque en los últimos años prácticamente no hemos parado y aún nos queda bastante. Los viajes son muy cansados, pero también resulta muy enriquecedor ver cómo te reciben en cada país. No me quejo, es lo que soñaba en mis comienzos.
-¿Ha respondido su segundo trabajo a sus expectativas tras presentarse con un éxito tan arrollador?
-Sí, la respuesta está siendo fantástica, mejor de lo esperado en algunos lugares. En Inglaterra ha sido parecida, pero en países como Francia, Italia y Alemania ha sido incluso superior al primer disco.
-¿Y cómo se plantea uno un disco después de vender más de once millones con su debut?
-Todo eso de la presión del éxito es un rollo de los medios y la industria, que están obsesionados con la cifras. Los músicos no pensamos en esos términos. Lo importante es resultar un artista creíble y sincero y para ello lo importante es la primera copia, la que tú haces para demostrarlo. Yo me propuse hacer canciones que mostraran mi crecimiento como compositor y persona. La música no es una competición comercial. Tiene que ver con la pasión y la expresión de una identidad, aunque hoy está todo más dominado por el dinero que por el arte y la creación.
-¿No es muy fuerte la tentación de repetirse? De hecho, grabó su segundo disco con el mismo equipo de personas.
-Al final, todo es por una cuestión de confianza. Se dijo que el segundo disco iba a ser más difícil, pero ha sido más sencillo, porque ya sabía lo que podía dar y con quién trabajar. Me he sentido más liberado y seguro como músico y compositor y ello me ha permitido abrir las alas y volar en otras direcciones. Si repito productor y músicos es porque llevo con ellos desde el principio y saben lo que busco.
Agradecido a Elton John
-Su productor es alguien muy asociado al difunto Elliot Smith como Thom Rothrock. ¿Es su influencia principal?
-Sí es una de ellas. Si me puse en contacto con él es por su trabajo con Elliot Smith, que era un compositor brillante. Pero me gustan también los cantantes y compositores de los 70. Gente como Neil Young, Lou Reed, Leonard Cohen, Cat Stevens, Paul Simon, James Taylor, John McLean, David Bowie y Elton John, a quien le estoy muy agradecido por su ayuda en mis comienz os.
-A aquella década los apela el primer sencillo de 'All the lost souls', '1973'. ¿Qué tiene de especial ese año para James Blunt?
-Tiene que ver con Ibiza, donde vivo cuando no estoy girando. En concreto con la escena de fiesta y baile de la isla. Es el año en que abrió el Pachá, mi club favorito. Por eso le pedí a mi amigo Pete Tong que lo remezclara.
-Algunas canciones de su último disco hablan del peaje que hay pagar al lograr éxito y fama ¿Le incomoda ser tratado ya como una celebridad en su país, con todo lo que ello supone?
-Sí, 'One of the Brightest Stars' habla de esos aspectos de la fama que alteran tu imagen pública. Pero yo no me considero una celebridad. Soy un músico y un ser humano antes que nada. Me molesta que se trate de deshumanizar a las personas. Es insultante que no se hable de lo que haces, sino de dónde y con quién has estado. Somos más que eso, la creatividad y la cultura nos distingue de los animales, pero los medios crean una noción de la celebridad que prescinde de todo eso.
-Los medios británicos le catalogan como un artista blando. 'Meacamas', le han llegado a llamar... ¿Le molestan ese tipo de clichés?
-Me da igual, no puedes obsesionarte con lo que se dice 'on line' o con lo que publican. Todo esto no tiene nada que ver con el mundo real en el que yo vivo.
-Fue capitán del ejército británico antes que estrella pop. ¿Cómo valora su experiencia militar en Kosovo e Irak?
-Fue muy positivo estar en Irak y Kosovo, no tanto por una cuestión política, sino por el lado humano que te obliga a superar tus miedos. Conocer los conflictos sobre el terreno y ver la lucha por la supervivencia de la gente me ha ayudado a crecer como persona. Disfruté de la experiencia de tener que confiar tu seguridad a la gente que te rodea. Aunque sólo compuse una canción en el ejército ('No Bravery'), aquella etapa influyó en mi primer disco.
De tradición castrense
-Viene de una familia de larga tradición castrense. ¿Cómo les sentó su vocación musical?
-A mi padre no le interesaba la música e intento disuadirme, advirtiéndome del riesgo de cambiar la seguridad del ejército por un negocio tan difícil; pero al final respetó mi vocación. Aunque en mi casa apenas había discos, estudié piano muy pronto y en la adolescencia empecé a componer con la guitarra mientras tocaba en la típica banda de versiones.
-¿Está trabajando ya en su próximo disco?
-Aún no, vamos a estar de gira hasta 2009 y es un trabajo duro como para encima componer. Guardo algunas ideas, pero no me pondré a trabajar en ello hasta finales del año que viene.
-¿Cómo será su concierto de Barakaldo?
-Espero que la gente disfrute. Llevo más de cuatro años girando con los mismos músicos y con los técnicos formamos una gran familia. La banda suena genial y, después de tantos conciertos, todo ese buen rollo se nota en el escenario.