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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

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DE CUANDO EN CUANDO

02.07.08 -

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H ay frases que forman parte de nuestro lenguaje coloquial y se han hecho populares sin que nadie sepa quién las inventó. Y como la mejor forma de entendernos es poner algún ejemplo, tomemos una de esas frases coloquiales que utiliza habitualmente todo el mundo para dar a entender que algo es muy antiguo.
¿Qué decimos en estos casos? Pues yo diría que lo más habitual es aludir a una fruta de uso muy popular como postre, diciendo que es «del año de la pera». Esta frase ni siquiera figura como locución popular en el diccionario de la RAE y tampoco la incluye el académico navarro José María Iribarren en su documentado libro 'El porqué de los dichos'.
¿Quién fue el primer hablante de idioma castellano que tuvo la ocurrencia de decir «eso es del año de la pera? ¿Y de qué forma se fue repitiendo esa frase hasta tomar carta de naturaleza en nuestro lenguaje coloquial? Si alguien es capaz de responder a estas preguntas que lo haga, porque yo no puedo.
En cambio, el diccionario recoge la locución «pedir peras al olmo» (yo suelo decir, lógicamente, pedir peras a un servidor) para designar algo difícil o imposible de conseguir. Pero también aquí pregunto yo quién pudo ser el inventor de esta frase y por qué precisamente tuvo que elegir un olmo. y no una encina, un alcornoque o un nogal, que tampoco dan peras. Misterios del lenguaje.
Pero hoy quería centrar mi comentario sobre esas cuatro frases que se usan para dar a entender que algo no nos importa nada y que son: «Me importa un bledo», «me importa un pepino», «me importa un pimiento» y «me importa un rábano». El bledo no lo puedo valorar en pesetas porque es una planta quenopodiácea que no se vende en las fruterías. En cambio, aquí tienen ustedes las otras tres, por orden de cotización, para lo que gusten comparar: pepino. 77 pts.; pimiento, 22 pts.; rábano, 14 pts.
Lo que hago público para conocimiento de mis amables lectores, a fin de que puedan expresarse con conocimiento de causa y sin miedo a que algún interlocutor les deje en ridículo. Si quieren demostrar su total indiferencia por alguna cosa, no olviden que la frase mas rotunda e irrebatible es «me importa un rábano».
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