El presunto asesino de Mari Luz, Santiago del Valle, volvió ayer a los banquillos para aceptar una condena de dos años y medio de cárcel como autor de sendos delitos de coacciones y abuso sexual a una menor cometidos en el barrio gijonés de La Calzada en 2006. La pena incluye una orden de alejamiento de la víctima durante tres años -no podrá acercarse a menos de 500 metros-, además de tener que indemnizarla con 12.000 euros por daños morales. El juez responsable de la Sala de lo Penal número 3 de Gijón dictó ayer sentencia firme, sin posibilidad de recurso, tras la celebración de una vista de conformidad a puerta cerrada cuyo guión ya era conocido de antemano.
Santiago del Valle entró en contacto con la menor, que entonces tenía 13 años, a través de las páginas de anuncios de la revista 'Telenovela', donde se hacía pasar por una adolescente llamada Cristina. Tras meses de contactos postales, un día envió una carta en la que se identificaba como el hermano mayor de la amiga ficticia y adjuntaba una fotografía suya. La niña abandonó entonces la relación por recomendación de su madre. Días más tarde, Del Valle se presentó en casa de la abuela de la niña y pidió verla. Aunque entre ambas consiguieron que el intruso se fuera, éste no fue más que el inicio de unos insoportables meses de acoso.
El hombre trasladó su domicilio de Sevilla a Gijón, a un piso próximo al de la pequeña, e inclusó se matriculó en un curso para mayores en el instituto Mata Jove, el mismo en el que estudiaba la menor. La esperaba cada día a la entrada del centro y la seguía a todas partes a la par que le hacía proposiciones de naturaleza sexual. Ante el rechazo de la niña, Del Valle respondía insultándola. Desde que comenzaron las coacciones la menor dejó de comer, perdió a todas sus amigas y llegó al punto de sentirse incapaz de salir de casa si no iba acompañada. Tras la denuncia interpuesta por su madre, Santiago del Valle fue detenido, aunque quedó en libertad provisional, circunstancia que aprovechó para abandonar Gijón. Quedó desde entonces en paradero desconocido hasta su detención en marzo por el asesinato de Mari Luz.
Del Valle, que se mostró ayer «muy tranquilo» durante el juicio, aceptó la pena que había solicitado la acusación particular: un año de prisión por un delito de coacciones y 18 meses por abusos sexuales. El acusado se declaró insolvente, por lo que el juzgado iniciará un procedimiento de averiguación de bienes a fin de poder satisfacer la indemnización. La familia de la menor mostró su satisfacción por el fallo, que permitirá a la pequeña «pasar página y volver a hacer una vida normal». Su madre no pudo evitar una sonrisa de alivio cuando la abogada le comunicó que todo había discurrido según lo convenido entre las partes. «No queríamos verlo y no lo hemos visto. Lo único que deseamos es que termine todo y podamos retomar nuestra antigua vida», apuntó.