Doce familias vitorianas esperan desde hace tres años y medio para ver cumplido su sueño de vivir en un chalé bioclimático y de precio tasado -unos 300.000 euros- en un extremo del nuevo barrio de Ibaiondo. Después de numerosos problemas para lograr que una empresa quisiera hacerse cargo del proyecto, los afectados, agrupados en una cooperativa, han visto cómo las obras de sus futuros hogares vuelven a sufrir un nuevo retraso. Los trabajos se paralizaron el pasado mes de mayo tras la suspensión de pagos de la constructora vizcaína Urazca, la misma que reformaba la UCI de Txagorritxu y levantaba, junto a otras firmas, las cocheras del tranvía. La sociedad gestora Bildogest, responsable de la promoción, confía en reanudar la edificación «este mismo mes» con una nueva empresa, según aseguró un portavoz a este diario.
La historia de esta parcela -ubicada al final de la calle Río Inglares, junto a la planta de recogida neumática de basuras- está plagada de demoras y contratiempos. Y es que el Ayuntamiento de Vitoria tuvo problemas para encontrar a una constructora interesada en levantar esos chalés. El proyecto era poco apetecible para las firmas del sector. Primero, porque debían edificar unas casas que contaran con numerosas medidas de ahorro energético y respeto al medio ambiente. Y segundo, debían hacerlo a un precio limitado por unidad de 240.000 euros, con sus correspondientes revisiones de precio.
Compra del suelo
En marzo de 2005, el Consistorio logró por fin que las doce familias agraciadas en el sorteo de noviembre del año anterior con estos chalés se integraran en la cooperativa Bertoko Etxeak. A través de ella compraron el suelo para sus doce viviendas por algo más de un millón de euros.
La cooperativa fue liquidada en noviembre de ese mismo año y en su lugar surgió Bildogest, la gestora bilbaína que tardó más de un año en asumir las riendas del complicado proyecto. Los promotores encargaron el diseño de las casas a los arquitectos José María García del Monte y Ana María Montiel, el mismo tándem responsable del centro de interpretación de la naturaleza Ataria, que el Ayuntamiento levanta en los humedales de Salburua. La construcción correría a cargo de Urazca.
Las obras arrancaron en julio de 2007 y están paradas desde el pasado mes de mayo, cuando la empresa vizcaína suspendió pagos debido a la dificultad para hacer frente a una deuda de 400 millones de euros. Mientras el grupo decide cómo desprenderse de los proyectos que más pérdidas le generen, los vecinos de Ibaiondo han trabajado a contrarreloj para que la obra de sus casas vuelva a arrancar cuanto antes.
De sus futuros hogares bioclimáticos se ven ya las paredes confeccionadas a base de paneles de hormigón prefabricados, la distribución interna, las instalaciones que permitirán que se abastezcan de energía solar y hasta los tejados. Pero el abandono de estas semanas, con inundaciones y aguaceros de por medio, ha podido dañar las estructuras.
Reparaciones
Según un portavoz de Bildogest, la dirección de la obra inspeccionó los chalés la pasada semana y no encontró «grandes trastornos». «Si hay algo dañado, se reparará», indicaron fuentes de la compañía. La gestora se reunirá esta semana con los propietarios para proponerles dos empresas interesadas en acabar los chalés. En cuanto opten por una, retomarán los trabajos.
«En principio el precio de las casas se mantiene». La cuestión no es baladí, máxime cuando el sobreprecio de otra promoción de chalés bioclimáticos de Ibaiondo ha provocado que la Fiscalía de Vitoria haya imputado al ex director de Urbanismo Antón Sáez de Santamaría por un presunto delito de prevaricación y falsedad documental.