No tienen suerte los vecinos y comerciantes de General Álava, al menos los del tramo comprendido entre Dato y San Antonio. Siete meses después de que terminasen las obras del tranvía en la calle, acaban de recibir la confirmación oficial de que están mal hechas y de que será necesario repetir los trabajos. Según fuentes de Euskal Trenbide Sarea (ETS), la entidad pública que gestiona la implantación del metro ligero, en las próximas semanas se levantará el hormigón dañado para aplicar otra capa.
Como adelantó EL CORREO el sábado, el flamante hormigón se ha resquebrajado en diferentes puntos en el tramo situado entre las calles Dato y San Antonio. Ya entonces, varios comerciantes temían el regreso de las máquinas. Ahora, ETS confirma esas sospechas y da explicaciones. Los técnicos aseguran que cuando en noviembre se aplicó la capa de hormigón impreso, no se dejó fraguar el tiempo suficiente. A ello se sumó el frío, lo que impidió que la mezcla tomase la consistencia idónea. Y todo esto propició que ahora General Álava tenga grietas impropias de una zona recién estrenada.
La solución es levantar otra vez la calle y volver a colocar un nuevo pavimento. Según Euskal Trenbide Sarea, las obras tendrán una duración aproximada de tres meses y arrancarán «en las próximas semanas». Eso sí, aseguran que este imprevisto no afectará en modo alguno a la puesta en marcha del tranvía en la fecha fijada, es decir, antes de que termine el año.
En cuanto al desarrollo de los trabajos, desde la empresa pública dicen haber tomado todas las medidas para que resulten lo menos incómodos posibles para los ciudadanos. En primer lugar, aclaran que las aceras no se verán afectadas. Y en segundo, aseguran que siempre se mantendrá un carril para la circulación de vehículos.
Mitad y mitad
Para que esto sea posible, en un primer momento se realizarán las obras en una mitad de la calle, lo que afectará sólo a uno de los carriles. Luego, se hará lo propio con el otro. Cada una de estas dos fases durará aproximadamente un mes y medio. Portavoces de la empresa matizan que esto no significará que durante todo este tiempo las máquinas estén martirizando al personal. Las principales molestias se concentrarán durante las dos primeras semanas en cada fase, periodo en el que se picará, se retirará la capa de hormigón dañada -de unos diez centímetros de grosor-, y se pondrá una nueva. Luego, durante un mes, se mantendrá la zona vallada y sin obras para que, esta vez, la mezcla fragüe de forma adecua. La operación se repetirá en el otro carril. En todo este proceso no será necesario ni levantar las vías del tranvía ni cortar el acceso al parking del número 10 de la calle.
Desde ETS insisten en que el material elegido, hormigón impreso, «soporta perfectamente el paso de los vehículos», y achacan su penoso aspecto actual a ese problema con el fraguado.
Los comerciantes y vecinos de este tramo de la calle maldicen su mala suerte durante los últimos años. Primero, en 2002, sufrieron las obras de peatonalización; luego, en 2004, llegaron las grietas y su reparación; a continuación, el pasado año, sufrieron la instalación del tranvía, y cuando parecía que se consolidaba la paz, vuelta a empezar.
Mientras todo esto ocurre, los trabajos para la implantación del metro ligero continúan en otras zonas. El próximo paso será la instalación de las catenarias, que posiblemente comenzará este mismo mes. El tendido se iniciará en la zona de las cocheras, en Lakua.