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Política

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San Gil acusa al PP vasco de proponer una línea «completamente distinta» a la suya
Rajoy y San Gil, juntos en Vitoria tras el atentado de Legutiano. /AFP
La aún presidenta del PP vasco, María San Gil, reabrió ayer una herida que apenas estaba cerrada. Cuando todo apuntaba a que la tormenta provocada por su salida del partido había amainado, la todavía líder provocó un tremendo terremoto interno con la difusión de una carta en la que explica los motivos de su abandono de la primera línea política. San Gil asegura en una misiva enviada a los más de 3.000 afiliados en Euskadi que se va porque la formación que dirige Mariano Rajoy ha iniciado un giro político para acercarse a los nacionalismos y que a la «desconfianza» que mantiene respecto del presidente nacional se ha añadido la sensación de que no dispone de «la confianza de la dirección del PP vasco».
El texto, de apenas tres páginas y fechado en el día de ayer, ha sido interpretado desde ciertos sectores como un ataque directo a la línea de flotación de la renovación calmada que propugna la cúpula del partido en el País Vasco, a cuyo frente se han colocado los tres presidentes territoriales, Antonio Basagoiti, Alfonso Alonso y María José Usandizaga. La declaración escrita de San Gil enrarece el ambiente a apenas diez días de que se celebre el congreso autonómico en el Palacio Euskalduna y extiende dentro de la formación la creencia de que la que ha sido presidenta en los últimos cuatro años no acudirá al cónclave de Bilbao.
Los argumentos que emplea en su carta no difieren de los que la propia dirigente guipuzcoana había esgrimido con anterioridad para justificar su marcha, pero sí sorprende la dureza con la que retrata a sus todavía compañeros del PP. Así acusa a la «dirección nacional» del partido y a «una parte mayoritaria de los dirigentes vascos» de tener «una visión completamente diferente» a la suya sobre «la situación política y social y con la manera de enfrentarse a ella».
Una disparidad de pareceres que, sobre todo, tiene que ver con la relación de esta formación con los nacionalistas. San Gil se ratifica en que Rajoy y su equipo deberían dirigir su acción política hacia «una oposición frontal» respecto de grupos como el PNV y CiU y de los objetivos que persiguen. Según su punto de vista, «en los últimos cuatro años» el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero «en connivencia con los nacionalistas» han puesto en marcha una «operación orquestada» con la que pretenden «transformar política y socialmente» la estructura del país.
Todo con el objetivo de impulsar «la dispersión de la idea nacional que permite a los nacionalistas seguir avanzando hacia la autodeterminación» y ahondar en la «marginación del Partido Popular disimulada con buenas palabras». San Gil proclama, en este sentido, que el proyecto de los socialistas y de las formaciones nacidas en Euskadi y Cataluña «choca en lo esencial con nuestro proyecto de España, una gran nación de ciudadanos libres e iguales de la que sentirnos orgullosos».
Nueva andanada
La presidenta de los populares vascos sostiene, sin decirlo expresamente, que la «nueva estrategia» es equivocada y que «los últimos meses» y, en especial el «desarrollo del último congreso de Valencia», en el que Rajoy salió reelegido, que ella y la línea oficial del partido mantienen dos caminos totalmente diferentes. Algo que el cónclave nacional, afirma, le ha permitido «confirmar».
Por todo ello, María San Gil cree que ha llegado el momento «de no volver a optar a la presidencia» del PP en Euskadi. Y desliza en su texto una nueva andanada para el presidente nacional de los populares y para la cúpula de la formación en el País Vasco. «Una vez manifestada mi desconfianza en Mariano Rajoy y comprobado que yo a mi vez no respondo a la confianza de la dirección del PP vasco, creo que lo más honrado, con el partido y conmigo misma, es apartarme de la vida política», señala en uno de los párrafos finales.
La declaración de la parlamentaria vasca llega apenas un días después de que otra destacada representante del sector más crítico con la dirección nacional, Esperanza Aguirre, aprovechara una entrevista para censurar el «giro al centro» emprendido por el partido. La dirigente madrileña aseguraba que un gran número de militantes se sienten «desconcertados» por los cambios de estrategia. Además, salió en defensa del legado de José María Aznar.
En este contexto, diversas fuentes entienden que el contenido de la carta de San Gil será utilizado «desde Madrid» para agitar la vída interna del PP, aunque se descarta que vaya a tener consecuencias en Euskadi. Reconocen, no obstante, que la misiva ha provocado un «gran malestar» entre la mayoría de la dirección vasca y que perjudica a la imagen de la formación. «Ya nadie se acordaba de nuestros problemas y María los ha vuelto a poner en el primer plano de la actualidad. Flaco favor ha hecho al PP vasco», reconocía a última hora de ayer un dirigente de larga trayectoria. Nadie cree, en esta misma línea, que el gesto de San Gil vaya a animar a ningún dirigente a presentar una candidatura alternativa a la que liderará Antonio Basagoiti en el cónclave autonómico del 11 y 12 de este mes.
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