Tienen entre 12 y 25 años, son jóvenes -algunos todavía adolescentes-, pero en su vida la palabra compromiso está grabada a fuego. Huyen del patrón de joven irresponsable, asociado con frecuencia al consumo de alcohol y drogas, y creen que un mundo mejor es posible. No sólo lo creen, sino que luchan por ello.
Son un grupo de alumnos de segundo de Bachillerato del colegio Santa María de Portugalete y siete jóvenes voluntarios de la parroquia San Luis Beltrán de Bilbao. O lo que es lo mismo, los ganadores en Euskadi del segundo concurso de iniciativas 'Jóvenes con valores', promovido por la obra social de La Caixa con el objetivo de promocionar valores como la ayuda, la solidaridad y el compromiso a partir del servicio a la comunidad.
Ander Galdeano y Enara Domínguez son tan sólo dos de ellos. Pero, ayer, en el Parlamento vasco, donde tuvo lugar el acto de entrega de los premios, dieron una auténtica lección de justicia social. «Las personas, si se cuentan, ya no cuentan porque sólo lo que tiene nombre es. Y nada mejor que nosotros para transmitir que ser joven y comprometerse no está reñido».
Infancias perdidas
Y así, junto a una veintena de sus compañeros de clase, lo demuestran día tras día. De la mano de su iniciativa 'Aula de Acción Social' estos jóvenes de apenas 18 años realizan todas las semanas diferentes actividades de voluntariado social en su entorno más cercano. Acompañan a ancianos, a personas con discapacidad intelectual, a niños con dificultades escolares y con carencias afectivas, sociales y económicas o a personas con parálisis cerebral.
No muy lejos de Barakaldo, en Bilbao, Sergio Fernández y sus seis compañeros del grupo Bitxiloreak Zelaian comparten su tiempo de ocio con niños procedentes de familias desfavorecidas. «A nuestro juicio, no sólo hacemos que unos niños se lo pasen bien, sino que conseguimos que durante unos días disfruten de esa infancia no vivida».
Ante tales palabras, a la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao, que ayer presidió también el acto, no le quedó más que «daros las gracias porque estáis contribuyendo a que como sociedad podamos avanzar en reforzar los valores, que son nuestra fortaleza». Y es que, jóvenes como Ander, como Enera y como Sergio «nos ayudan a comprobar que sois mucho más entusiastas y más solidarios de lo que pensamos y nos cuentan los medios de comunicación y las personas adultas», señaló.