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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Álava

ÁLAVA
«Nunca había visto nada así, sientes que el agua te va a llevar»
Varios bomberos llegaron a salvar vidas con «la corriente por el pecho»
12.06.08 -

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«Nunca había visto nada así, sientes que el agua te va a llevar»
Los bomberos de Ayala también se emplearon a fondo en Elorriaga.
Los bomberos de Vitoria recibieron hace dos años un curso en Gerona donde les aleccionaban sobre cómo afrontar salvamentos en caso de avenidas de agua. Ellos asistieron divertidos, casi como si fuera una atracción, y decían que «esto nunca nos va a pasar a nosotros». Lo reconoce uno de aquellos alumnos, y también reconoce su error. «Nunca había visto nada como lo de ayer (por el martes); trabajar con el agua por el pecho y sentir su fuerza, que te va a llevar...».
Lo cuenta uno de los bomberos que anteayer, el día negro, participó en los cuatro salvamentos en los que intervino la zodiac. «Uno piensa que cuando le meten en un río de aguas bravas para hacer las prácticas lo hacen para que luego nos podamos enfrentar a situaciones de menos nivel. Pero no». Porque la tromba que puso en jaque al sur de Vitoria fue de mucho nivel, y sólo quienes están ahí, en la corriente, conocen su fuerza devastadora y su comportamiento imprevisible.
«Como en el rescate de esa familia en Puente Alto. Cuando sacamos a la niña pequeña, el agua nos cubría por la rodilla; luego, cuando fuimos a por la madre embarazada, nos llegaba a la cintura». Y en el momento en el que le llegó el turno al hombre «la corriente nos cubría ya el pecho». La única manera de combatir su fuerza es «atándote». Para luego, en un lugar de aguas tranquilas, evacuar a las víctimas en barca.
La escena se repitió en otras tres ocasiones: en la Panificadora de Elorriaga la zodiac tuvo que acudir a por una mujer que pedía auxilio desde el primer piso en una zona anegada por el agua marrón. Luego le tocó el turno a «un trabajador que estaba en una hormigonera en Errekaleor. Se quedó en medio de un 'río', y creo que ni era consciente del peligro que corría. Tuvimos que tender cuerdas para poder llegar con la barca, porque temíamos que la corriente acabase por llevárselo». El último salvamento ocurrió en Monasterioguren y afectó a «un señor que se había quedado al otro lado del río. Tuvimos que poner tablones y una línea de vida para llegar hasta él».
En la memoria de este bombero se han fijado los rostros asustados de todos ellos y también de «esa gente que estaba asomada a los balcones, muy nerviosa, viendo como se salía el agua por los puentes, que se habían convertido en presas».
Alcantarillas repletas
Los momentos más dramáticos se vivieron el martes por la tarde, y hubo una seria alerta ayer de madrugada. Luego, por la mañana, era el momento de trabajar y mirar al cielo. Los bomberos habían cambiado la zodiac por las bombas para achicar agua de las decenas de garajes y txokos que habían quedado anegados. Y todo era incertidumbre porque luchaban contra los elementos. Por una parte, el riesgo de nuevas lluvias. Por otra, la sensación de trabajar en balde. «En muchos sitios estamos sacando agua por un lado y está entrando por otro», explicaban algunos bajo el estruendo de los motores.
«La única solución es esperar a que baje el nivel de los ríos». También debían elegir bien el lugar donde arrojar el agua porque «si la echamos por la alcantarilla sale por otro lado; está todo colapsado». Y, en medio de todo, las radios no dejaban de sonar pidiendo 'recursos libres' y otros imposibles para atender a ciudadanos tristes.
Eso sí, cuando vuelven la vista atrás y ven el balance final, las cosas adquieren su dimensión real. «No ha habido pérdidas humanas», se felicita uno de ellos. «Aunque si todo esto hubiese ocurrido por la noche...». Y prefiere no terminar la frase.
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