-Conchita, ¿cuántas veces le aconsejaron que cambiara de nombre?
-Muchas, pero lo tenía claro. Hago mis letras y mi música y ése es mi nombre. Pienso que en Sudamérica puedo tener más problemas porque tiene otro significado... Y parece que me voy a arrancar por bulerías, pero me llamo así.
Esta artista de voz sensible y dulce que desde hace un año se oye en la radio es extremadamente tímida: empezó a cantar en bares con 18 años (hoy tiene 27) y miraba siempre al suelo, hasta que el dueño de un local le dijo que fijara los ojos en la diana de la pared. «Y poco a poco dejé la diana y pude mirar a la gente. Ahora hasta les sonrío si me sonríen a mí». Conchita (se apellida Mendívil por un abuelo vasco) nació por casualidad en Finlandia porque sus padres trabajaban allí: «Dicen que soy finlandesa, pero soy de Madrid». Estudió Magisterio y enseñó a niños un cuatrimestre, hasta que una discográfica llamó a su puerta; habían escuchado su maqueta, gustó y grabó un disco producido por Juan Luis Giménez (Presuntos Implicados), 'Nada más' (2007) del que ha vendido 40.000 copias y que le ha valido dos Premios de la Academia de la Música. Ayer recogió el que concede Punto Radio al artista revelación.
-¿De qué hablaba en las canciones que grababa en un casete cuando era cría?
-Las primeras, de flores y peces. De adolescente me regalaron una guitarra y empecé a hablar de amor y desamor. Soy muy sentimental. Y sé que me tengo que poner las pilas porque no puedo hacer canciones tristes todo el rato, pero es que cuando estoy alegre voy al cine y cuando estoy triste cojo la guitarra y me salen canciones tristes. Me cuesta gran esfuerzo componer temas alegres.
-La vena artística funciona mejor en el lado oscuro.
-De todo se puede sacar algo bueno, y esto me sirve de inspiración; con los desamores me pongo y puedo grabar cinco discos.
-Parece que le hubiera pasado todo lo que canta.
-Nunca hago una canción porque sí, sino porque lo he vivido. En una hablo de en qué momento dos personas dejan de gustarse. Pienso en esas cosas, tengo que sentirlo. No se trata de hacer churros.
-¿Qué tanto por ciento hay de autobiografía en su música?
-El 95%. Lo de 'Nada que perder' me ha pasado, lo que ocurre es que al final no salí corriendo.
-¿Es de las que escuchan la misma canción una y otra vez?
-Sí, veinte veces seguidas. Y acabo aborreciéndolas. No me gustaría que lo hicieran con las mías.
-¿Se habría apuntado a 'OT' de no haber conseguido este éxito?
Picores de timidez
-¿Y la canción con Antonio Vega?
-Cuando me lo dijeron en la discográfica no me lo creía, y empecé a repetirme que yo no le iba a gustar... Pues aceptó y me dio un subidón... Fíjate, yo solía cantar sus canciones y, de repente, oigo su voz cantando una de las mías...
-Es raro que no explote más su físico, viendo cómo está el patio.
-No soy modelo. Me han propuesto un reportaje con ropa, pero hago canciones, no me apetece enseñar vestidos.
-Me refería a vestirse de modo sexy. Como Mariah Carey.
-No va conmigo. Me cuesta mucho ponerme un escote en mi vida diaria, así que si tengo que cantar... Lo pasaría mucho peor.
-Punto Radio le da el premio como artista revelación. ¿Dónde cree que estará dentro de diez años?
-No lo pienso, me pongo objetivos semanales. Hombre, espero tener una carrera, pero tampoco busco ser un pelotazo.
-¿Se ve de treintañera cantando el mismo tipo de canciones?
-Bueno... Con la edad vas viendo las cosas de otra manera.
-La mayoría de su público es adolescente.
-He visto de todo, desde niños que me conocen por lo de Disney (hizo una canción para 'High School Musical'), adolescentes y gente mayor. Muchos dicen que mis canciones son demasiado inocentes, pero algunas tienen mucha rabia.
-Se va a encontrar con Massiel, que recibirá el premio a la trayectoria artística. ¿Se imagina representando a España en Eurovisión?
-Eurovisión es un concurso que... ha perdido el nivel que tenía y es de risa. Lo de este año puede estar guay, pero muy serio no es.
-Más que cantando, a Massiel se la ve en tertulias de la tele. ¿Le apetece un futuro así?
-No, con todos mis respetos. Odio las cámaras, cuando tengo que hacer un posado con muchos fotógrafos, lo paso fatal, horrible. En las entrevistas de la tele me empiezo a rascar el brazo, el cuello...