
Al mismo tiempo, es un peligroso enemigo político, especializado en zancadillas, entradas sucias y veneno a domicilio con el que mata a sus piezas suavemente. A su liderazgo innato y su capacidad de seducción añade una lengua tan afilada que hiere de muerte. Y si no que se lo pregunten a Eduardo Zaplana, una de sus víctimas, a la que abatió a base de mucha mano izquierda y maniobras en la oscuridad, en fiel servicio a su mentor Francisco Camps.
Una de sus películas favoritas es 'Piratas del Caribe' porque González Pons quiere ser 'Jack Sparrow'. Un 'Peter Pan' que nunca crece, un eterno e intrépido joven que se las sabe todas. Pero también puede ser el 'Capitán Garfio', según cuándo y según con quién. Lo sabe María Teresa Fernández de la Vega, que lo conoció como competidor implacable en las últimas generales. La vicepresidenta sufrió un auténtico calvario, lo que le valió a Pons el pasaporte para el nuevo cargo que ahora ocupará. Sin duda, estará dedicado a minar la imagen y la credibilidad de Zapatero. Sea lo que sea que ponga el cartel de su despacho en Génova, estará destinado a empeñarse a fondo para no dejar respirar al presidente del Gobierno.
Pons tiene una imagen distinta a la tradicional de los dirigentes de la derecha -es habitual de los vaqueros y la camisa blanca- y su vida familiar tampoco se ajusta a los cánones tradicionales. Está divorciado, tiene dos hijos y ahora espera el tercero de su segunda esposa, Pilar Bertolín.






