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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Sociedad

GENERAL
Coslada, ciudad sin ley
La banda de los 26 policías corruptos detenidos requisaba a los bares una media de 3.000 euros al mes y se cobraba favores sexuales con las prostitutas
10.05.08 -

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Coslada, ciudad sin ley
EL 'CAPO'. Ginés Jiménez, jefe de la Policía Municipal de Coslada, era el responsable de la banda . / EFE
La sombra de Ginés es alargada. Desde el jueves, él y su banda de policías locales, que se autobautizaron como 'El Bloque', están entre rejas, pero su presencia aún se deja sentir en Coslada como el rastro de 22 años de coacciones. Sólo citar el nombre de Ginés Jiménez Buendía -jefe de la guardia urbana-, en los locales del centro neurálgico de la zona de copas provoca escalofríos entre los parroquianos.

En total, han sido 26 los agentes detenidos desde que comenzó la redada. Siete de ellos han quedado en libertad con cargos. En el registro practicado en el domicilio del cabecilla del grupo, los agentes de la UDyCO se incautaron de armas ilegales y 18.000 euros procedentes de las extorsiones.

El miedo y la ley del silencio imperan, aunque todos los vecinos, y sobre todo los dueños de los locales, saben quién es y lo que hacía. «En los últimos cinco años yo le he pagado más de 20.000 euros. Cada visita de él o de sus 'chicos' eran 2.000 euros en metálico más horas y horas de consumiciones y vejaciones a mí, mi familia, mis camareros y mis clientes», se lamenta J., uno de los empresarios de la noche más conocidos de Coslada.

Pide una y otra vez que ni su nombre ni el de sus bares aparezca reflejado en el periódico. Tiene miedo. «Dinero y más dinero, y no se podía hacer nada, enfrentarse a él era despertar a la bestia y buscarte la ruina. Yo intenté plantarle cara en 2001 y casi acaba conmigo. Comenzó con multas arbitrarias, inspecciones sin motivo, expedientes municipales... Luego vinieron los controles en las puertas de mis locales y los cacheos a clientes. Al final, las amenazas y las palizas», rememora.

«Cuando cedí, todo volvió a la normalidad. Él y sus chicos volvieron a mis locales. Él se sentaba en la barra, pedía su Gordon's con Coca-Cola y, al final de la noche, te reclamaba lo que él llamaba 'su parte'», concluye J.

Esa versión se repite en boca de otros hosteleros. «¿Denunciarle? Sí, todos nos hemos quejado al Ayuntamiento, pero nadie ha tenido cojones de llevarle a los juzgados. ¿Para qué? ¿Para que volvieran a absolverlo?», se queja el dueño de uno de los 'pub' más populares.

«Mira, un tío que lleva 22 años en el Ayuntamiento de Coslada y al que ninguno de los cinco equipos de gobierno se ha atrevido a quitar a pesar de conocer sus chorizadas es un personaje muy peligroso», resume enfadado el dueño del bar: «En los últimos once años esto ha sido un escándalo y todos los responsables han cerrado los ojos hasta que un fiscal, un juez y un comisario le han echado huevos».

Los vecinos coinciden en que el problema fue que Jiménez Buendía «tenía más poder que el propio alcalde». Y su oficina de recaudación era casi más efectiva que la del Consistorio: no tuvo reparo en fijar la oficina económica de este 'impuesto revolucionario' en la comisaría.

«Si no pagas, te cierro»

Allí han acudido muchas veces R. y su socio, que no quieren ni siquiera hacer cuentas de lo que han pagado. Aseguran que las 'mordidas' rondaban entre 2.000 y 3.000 euros mensuales, dependiendo del bar y de la clientela. El argumento era convincente: «Si no pagas en menos de un mes, te busco las cosquillas y te cierro el negocio. Soy el jefe de policía y en este pueblo hago lo que me sale de los cojones», amenazaba.

«A los pequeños comerciantes también nos apretaban», dice un quiosquero. «Pero aún más apretaban a los rumanos, a los que les paraban por la calle, les detenían y les amenazaban con expulsarles si no pagaban 100, 200 ó 300 euros». En Coslada viven cerca de 18.000 inmigrantes de esta nacionalidad.

Los investigadores de la Policía Judicial y de la Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado aseguran tener pruebas de que los miembros de 'El Bloque' arrancaban a los dueños de los prostíbulos favores sexuales y orgías gratuitas con sus chicas. En alguna ocasión, esas bacanales «terminaron en violaciones puras y duras».

'El Bloque', según estas fuentes, había ampliado el negocio en los últimos años: comenzaba a controlar las redes de prostitución rumanas del Corredor del Henares y a cobrar a grupos de narcotraficantes de la zona. Ahora, los supuestos cabecillas están entre rejas, pero el miedo persiste. «No son sólo los detenidos, hay muchos más policías corruptos en la calle. ¿Alguien se cree que el resto no lo sabía? Hay gente muy poderosa relacionada con Ginés que sigue en libertad y esto no va a acabar con un puñado de detenidos», apunta uno de los empresarios más perjudicados. «¿Que te diga mi nombre? Ni muerto! ¿Es que no has escuchado lo que te acabo de contar?». El silencio y el miedo campan todavía en el territorio de Ginés Jiménez.
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