
VALENCIA1 - ZARAGOZA0
El Valencia, por el contrario, demostró desde el pitido inicial una determinación fiera que recordó a la que se le vio en la final de Copa, cuando salió en tromba y dio el finiquito al Getafe en apenas diez minutos. Ayer no tuvo el acierto de entonces y ello le abocó a un final apurado, pero su fútbol intenso y bien trenzado, dirigido siempre por un Baraja estelar, fue de similar categoría al de la final copera en amplias fases del partido, sobre todo durante la primera parte. Fueron 45 minutos en los que el Valencia acaparó el balón y dio nuevos y sólidos argumentos a aquellos aficionados que se sienten estafados por una plantilla magnífica que sólo juega cuando quiere. Y es que el fútbol del equipo ché, cuando se activaron las conexiones entre Baraja, Silva y Villa, tuvo momentos magníficos; impensables, podría decirse, en un equipo que lucha por evitar la ignominia del descenso.
Ocasiones
La tropa de Voro, que había dispuesto de dos buenas ocasiones a cargo de David Villa, se adelantó finalmente con un gol de Silva en el minuto 19. Fue en una de esas jugadas en las que el autor debe rendir pleitesía a su asistente; en este caso Baraja. El 1-0 activó aún más al Valencia, al que sólo la falta de puntería de Villa durante todo el partido -el asturiano tuvo hasta cinco ocasiones claras, pero no acertó a batir a César- impidió vivir una tarde apacible. Y es que del Zaragoza no hubo muchas noticias. Un zurdazo de Sergio García a la media hora que obligó a intervenir bien a Hildebrant fue la única ocasión del conjunto aragonés en la primera parte.
En la segunda, poco más. Y eso que Vilanova dio entrada tras el descanso a Pablito Aimar y luego a Diego Milito. Pero ni por esas. La posesión del cuero se fue igualando, ya que el Valencia se pertrechó para el contragolpe, pero el Zaragoza apenas apareció por los dominios de Hildebrant. Al equipo le faltaba tensión. Cuajo. Fortaleza mental. Un remate de cabeza de Ayala y un disparo lejano de Gabi fueron sus únicas opciones de gol; un bagaje lamentable en su situación. No hace falta dec ir que el empate no hubiera sido justo para el Valencia, que acabó con diez por una expulsión tonto de Silva en el minuto 85. Y es que el equipo ché jugó ayer con fuerza y calidad. Es decir, justo como no lo ha hecho a lo largo de la Liga.






