
López es así el primer dirigente vasco que oficialmente se convierte en candidato a lehendakari de cara a unas elecciones para las que todavía no hay fecha. Sean en octubre o en primavera, los socialistas quieren tenerlo todo bien atado porque «estamos en condiciones de ganar las autonómicas y de hacer realidad el sueño largamente acariciado de la alternancia». «Hoy somos más que nunca un partido ganador», recalcó el líder del PSE.
Convencido de que «estamos en un momento político muy especial», el dirigente de los socialistas vascos quiso presentar al PSE como algo más que una fuerza con «historia» que aguanta «los embates del terrorismo». Sin despreciar» sus orígenes vinculados al «movimiento obrero» o los ejecutivos de coalición que «permitieron asentar nuestro autogobierno», López dibujó otro escenario: el de un partido «del presente y del futuro» que ha sabido hacer suyos «los anhelos de la mayoría social de este país», y cuya finalidad ya no es la de actuar como el «moderador del PNV» o el «acompañante útil del PP».
Ante sus bases, reafirmó uno de sus principales compromisos: «Si, como espero, somos la primera fuerza en Euskadi, seré lehendakari o estaré en la oposición». Una declaración con la que los socialistas quieren evitar especulaciones acerca de una posible cesión de la presidencia del Gobierno vasco al PNV.
Sobre todo, López se esforzó en contraponer su apuesta por la «convivencia», frente a las «construcciones nacionales» que defienden los abertzales. El líder de los socialistas vascos abogó por crear un «camino más ancho, que pueda ser compartido por todos», y por conformar un Gobierno que dé «tranquilidad, seguridad y confianza». Todo lo contrario de lo que, a su juicio, supone un tripartito «caducado, agotado, sin ideas, sin proyecto y sin liderazgo».
López aprovechó su intervención para censurar al Ejecutivo de Ibarretxe por insistir en temas «que nos anclan al pasado», mientras «las situaciones se enquistan», los servicios públicos «se deterioran» y las oportunidades «se desaprovechan». En este sentido, insistió en que el lehendakari está «apagado» y «desaparecido» en los temas más importantes del país, como la moción de Mondragón, la reforma educativa o la falta de diálogo social.
«Listo y con ganas»
Y, además, quiso puntualizar que su formación no apostará por el «frentismo» ni responderá a las advertencias del PNV sobre «choques de trenes, pulsos sin sentido o conflictos históricos». «La estrategia del miedo no les va a funcionar. No les vamos a hacer el juego. Os aseguro que voy a mantener la calma, la serenidad, la fortaleza del diálogo y la coherencia de nuestras ideas», subrayó
López presentó al PSE como el partido que expresa «mejor que ningún otro la pluralidad de Euskadi» y la «diversidad social de nuestro país». «Somos la alternativa en este país y tenemos la obligación de llevarla a la práctica con todas las consecuencias», enfatizó López, convencido de que «miles de vascos creen y esperan el triunfo de nuestro partido. Tienen ganas de cambio, de que cambiemos la imagen y la manera de hacer política y de gobernar este país». El secretario general de los socialistas vascos quiso dejar claro que el PSE es el único que está «en disposición de hacerlo, sin sectarismos, sin revanchas y con un cambio tranquilo sin pasar facturas».
Asimismo, se comprometió a devolver a la ciudadanía la confianza sobre la gestión del dinero público. «Cuentas claras y bolsillos de cristal. Ese es mi compromiso», afirmó el candidato, quien lanzó toda una declaración de intenciones: «Estoy listo y con ganas para poner las bases de un nuevo gobierno».







