El pasado 13 de febrero era la organización alavesa SEA la que entraba en crisis, después de que un grupo de empresarios criticase abiertamente la decisión de su presidente, Juan José Azurmendi -declarado militante del PNV-, de liderar la candidatura del PSE en las elecciones a la Caja Vital. El representante de la multinacional Guardian, vicepresidente de SEA, dimitió de su cargo por esta razón.
Tan sólo unos días más tarde, el 26 de ese mismo mes, era la institución guipuzcoana Adegi la que se convertía en centro de atención y polémica, después de que el presidente decidiese, de forma fulminante, el cese del histórico secretario general de la entidad, José María Ruiz Urtxegi. La patronal guipuzcoana se fracturó en dos, entre quienes respaldaban o no al cesado, aunque Eduardo Zubiaurre consiguió imponer su decisión.






