
Mientras cientos de personas se congregaban en la madrugada de ayer en la plaza 24 de septiembre de la capital santacruceña, o 'cruceña' como prefieren llamarla quienes eligieron esta palabra como gentilicio de la futura autonomía, para arropar a sus líderes y corear «ya somos autónomos», Morales se dirigía al país negando la victoria opositora pero con la oferta de trabajar desde ahora «por una auténtica autonomía que respete la nueva Constitución». Para el Ejecutivo, el referéndum es «ilegal y separatista» porque no fue aprobado por las autoridades electorales nacionales.
La oferta de Morales no impresionó a las exultantes autoridades provinciales, férreas opositoras del líder indígena que acabó con gobiernos tradicionales en 2005. Enarbolando banderas bolivianas y las verdiblancas autonomistas, celebraron con fuegos artificiales y algarabía el triunfo del 'sí'. El prefecto Rubén Costas, impulsor junto con el empresario y líder cívico Branco Marinkovic, afirmó que se abría «el camino hacia una nueva república, hacia un moderno Estado, que se forjará en los cuatro departamentos autónomos hasta convertir a Bolivia, en el Estado unitario más descentralizado de toda nuestra América morena».
«Habló el pueblo»
Marinkovic, por su parte, aseguró: «Hoy habló el pueblo, habló con su voto y ganó. Hoy el mundo entero vio un gran pacífico, votando por su futuro. Hoy es un día glorioso, grandioso. Hoy gana Santa Cruz, gana Bolivia, gana la autonomía». Y volvió a desafiar al Gobierno: «En la democracia el Ejecutivo está obligado a obedecer lo que dice el pueblo, hoy el pueblo cumplió con su obligación de forma pacífica, ahora le toca al Gobierno cumplir con la democracia y respetar el voto, le toca respetar la autonomía de Santa Cruz».
Números muy distantes
Casi al mismo tiempo, Morales reiteraba que «esta consulta ha fracasado rotundamente. Es ilegal, es inconstitucional. No se puede decir que aquí hay un ganador con más del 80%». Agradeció la «rebelión» de los sectores -sus simpatizantes de las zonas más pobres- que resistieron un estatuto «anticonstitucional» y expuso un recuento completamente opuesto. Citó los sondeos de medios de prensa para afirmar que la abstención había sido del 39%, y que los votos negativos y los nulos suman «prácticamente el 50%».
La dificultad para llegar a un consenso era reconocida por el propio Costas. «Esto no es el fin del proceso, es el principio. No será fácil consolidar la autonomía, la miopía del Gobierno generará innumerables trabas». Y reconoció que era necesario llegar a un acuerdo, «un pacto por la democracia, por el estado de derecho».
El problema radica en que la idea de autonomía no es la misma entre La Paz y Santa Cruz. De momento, el llamamiento a trabajar juntos de Morales proporciona un parche a la tensión mientras otras provincias realicen sus propios referendos. Tarija, Beni y Pando los convocaron para junio. Y Cochabamba -feudo de los cocaleros que lidera el presidente- y Chuquisaca, integrantes también de la llamada 'media luna' estudian fijar una fecha.
Si todos estos estados que concentran las mayores riquezas del país deciden gobernarse por sus propias leyes, la autoridad de Morales quedaría sensiblemente dañada.







