
Y es que el conjunto vitoriano casi regaló el bronce al Montepaschi Siena, todo un experto en estos trámites. Ha salido indemne y bien limpito en sus tres comparecencias. El TAU en cambio... Con apenas cinco segundos para finalizar el tiempo reglamentario y un empate a 79, Planinic cogió el balón.
Lo sobó con su mano de seda. Cambió de ritmo, Quebró la cadera de su defensor. Progresó en solitario hacia la canasta y se elevó. Cambió la trayectoria natural de la bandeja al salirle al paso dos perros de presa. La pelota, la misma que parecía untada con mantequilla en la primera mitad, besó el aro. Agua. Prórroga. Ahí expiraron las opciones azulgranas, por que los cinco minutos extra se convirtieron en una pesadilla. El Siena, mucho más boyante y con la cabeza más limpia de malos pensamientos, marcó la línea a seguir.
Fuera de cuadro
Escapó lo justo para apropiarse de un colchón de seguridad, básico en las distancias cortas. Eso le permitió respirar más tranquilo y reaccionar con claridad. El Baskonia, demasiado angustiado, probó a la ruleta rusa con decisiones precipitadas. No salió la cosa como esperaba y el líder de la Lega italiana le confinó fuera del cuadro de honor. Encima, abandonó el choque con Planinic, Jasaitis y McDonald resentidos por diversos problemas físicos. Dentro de un año, ¿cuántos recordarán fuera de Álava quién quedó cuarto en la 'Final Four' de Madrid?
Quedar último en la reunión tan elitista quizá se vea como una experiencia interesante para el novato. En cambio, en alguien que acumula cuatro presencias seguidas y en las dos últimas ha quedado confinado al último vagón es otra historia. Quizá la perspectiva sea más optimista en unos días, pero con el 97-93 tan reciente...
Aunque, a diferencia de Atenas'07, el TAU sí puso lo necesario para optar el triunfo. Bien es cierto, y así lo pudieron comprobar los poco más de 5.000 aficionados reunidos en el Palacio de los Deportes, que los tres cuartos iniciales fueron para echar directamente al cubo de la basura. Pérdidas absurdas, ensalada de lanzamientos errados y defensas de pega. Como el artificioso 'All Star' de la NBA pero sin mates estratosféricos o asistencias de bandera. Un suplicio, para ser sinceros.
En el último periodo, con el trofeo del tercer lugar a la vista, ambos equipos sí se tomaron la cita con la seriedad precisa. Por fin, el duelo entre el tercero y el cuarto mejor de Europa. La cita se embraveció. Tensión, ímpetu por ganar. Con el segundero ya casi sin dígitos, el tembleque se extendió en ambos bandos. Splitter adelantó a los vitorianos por un punto (78-79) a falta de poco más de un minuto. El lituano Lavrinovic reequilibró la contienda a falta de cinco segundos. Planinic asumió entonces la responsabilidad y lo bordó hasta que le tocó definir. En ese error de definición murió el Baskonia, a quien los cinco minutos de propina se le indigestaron demasiado.








