La espera de los aficionados a que el capitán Raúl colgara una bufanda blanca de La Cibeles fue larga, ya que el equipo campeón regresó en avión desde Pamplona con algo de retraso y llegó bien entrada la madrugada a la emblemática estatua.
Mientras tanto, un 'speaker' se encargó a de amenizar la velada con éxitos musicales de distintos estilos, como 'La bomba', para que los adolescentes madridistas se moviesen al ritmo de King África, en tanto lanzaban tracas y corrían de mano en mano 'litronas' de cerveza. Con jóvenes encaramados a los árboles y a las señales de tráfico, los tradicionales cánticos de otras ocasiones brotaban de miles de gargantas.
Un dispositivo policial con más de 450 miembros de los cuerpos de seguridad, además de unos 70 sanitarios de los servicios de urgencias (SAMUR), permanecieron en la zona y se establecieron controles en los cuatro accesos a la plaza, para intentar evitar el trasiego de bebidas alcohólicas y la entrada de objetos contundentes.
Curiosamente, esta dotación se vio sorprendida por el triunfo en el último suspiro del Madrid, ya que cuando Osasuna marcó en el minuto 82 comenzaron a desmontar las vallas, para instalarlas de nuevo una vez que Robben e Higuaín dieron la vuelta al encuentro.






