OSASUNA 1 - REAL MADRID 2
La increíble victoria madridista fue esta vez más que merecida, porque el equipo de Schuster dio una lección a Osasuna en inferioridad numérica tras el descanso y sacó su orgullo cuando lo tenía todo perdido. No quería esperar el Madrid al Barça para cantar el alirón. Prefería adjudicarse el título de forma matemática a lo grande.
Jugó mejor el Madrid con diez que con once, porque en el primer tiempo Osasuna llevó el partido a su terreno, no permitió jugar a los merengues y no dejó de buscar el gol. Fueron los navarros los que dominaron y obligaron a los 'blancos' a echarse atrás, en un ambiente muy caliente en las gradas, con protestas continuas al árbitro. Con la ausencia de Guti, los merengues perdieron a su faro, aunque aguantaron el acoso de los locales, que jugaron a un ritmo altísimo.
Pese a que Osasuna fue hasta el descanso mejor que el Madrid, no tuvo claras oportunidades de gol, porque le faltó remate y siempre se encontró con un Casillas bien colocado. Llegaron los 'rojillos' por las bandas, sobre todo por la derecha, con un Azpilicueta que hizo sufrir a Heinze, pero faltó puntería. Los 'blancos', en cambio, dispusieron de la mejor ocasión con un zapatazo de Diarra, que tuvo que salvar una mano milagrosa de Ricardo.
Con la incansable presión osasunista, ni siquiera pudo el Madrid ralentizar el juego y tocar como hubiese deseado, aunque al menos seguía vivo al dejar su portería a cero en el descanso. Era mucho dado el empuje local y las dificultades que se encontraron los 'blancos' en un campo que les recibió con pancartas hostiles y lanzamientos de objetos a Casillas.
Con la expulsión de Cannavaro por doble amarilla antes de cumplirse el primer minuto de la segunda parte, todo se ponía en contra del Madrid. Pero Osasuna, de forma incomprensible, se vino abajo. Los 'blancos' se crecieron, espoleados por Sneijder, que se echó el equipo a sus espaldas, y comenzaron a llegar las ocasiones visitantes.
Osasuna estaba desarbolado por la verticalidad y el toque visitante. Entonces llegó la mano absurda de Heinze. Penalti. Marcó Puñal. Delirio en Pamplona. Cuatro minutos después, Robben lograba el empate. Mazazo para los 'rojillos', que se completó con el tanto de Higuaín 120 segundos más tarde. El Madrid, ahora sí, era campeón. Y todavía queda el pasillo del Barça.








