El primero ya lo ha mostrado. Desde finales de abril, la conexión ferroviaria entre ambas capitales cuenta con seis nuevos servicios, tres por sentido, que eleva el número de circulaciones a 40, de las que 18 son viajes rápidos (2 horas y 38 minutos) sin paradas intermedias. El resto tarda 3 horas y 23 minutos y se detiene en Tarragona, Lérida, Zaragoza y Guadalajara. Con ello, Renfe ha reforzado sus servicios en horas punta, en las que el avión, con salidas cada 15 minutos, es un serio competidor.
La carta que aún esconde el AVE es de mucho más calado. Fomento ha iniciado las pruebas para que los trenes puedan alcanzar máximas de 350 kilómetros por hora en la línea Madrid-Barcelona, en la que ahora la 'punta' es de 300. No hay fecha definida aún para hacer operativo este adelanto, pero puede suponer acercar el tiempo de viaje a las dos horas, una marca que se intuye como clave para hacerse definitivamente con una gran porción del mercado que aún se mantiene fiel al puente aéreo.






