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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Sociedad

PATXI BAZTARRIKA, VICECONSEJERO DE POLÍTICA LINGÜÍSTICA DEL GOBIERNO VASCO
«Nos sobran guardianes del euskera y del castellano»
Plantea un debate social para buscar un mayor consenso sobre la lengua vasca, «requisito imprescindible» si se quiere avanzar en su uso

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«Nos sobran guardianes del euskera y del castellano»
DAR PASOS. Baztarrika defiende la participación de toda la sociedad en el debate. / JOSE MARI LÓPEZ
El Consejo Asesor del Euskera ha abierto un debate en el que quiere que participe toda la sociedad y que servirá para marcar las pautas de la política lingüística del futuro. Es una apuesta del Departamento de Cultura por buscar un consenso mayor, «imprescindible» para poder impulsar el uso del euskera, dice el viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika. Para avanzar hacia un acuerdo los castellanohablantes deberían «hacer un esfuerzo» por acercarse a la lengua vasca; y la comunidad euskaldun facilitar ese paso, «ser más atractiva», despojarse de la «imagen ideologizada» que proyecta. En esa vía de acercamientos, recalca, «nos sobran los guardianes del euskera y el castellano».

-¿Porqué se plantea ahora la necesidad de un debate en la sociedad para marcar las líneas de la futura Política Lingüística?

-La ley del euskera tiene 25 años. Partiendo de esa experiencia, la sociedad vasca dispone de la fuerza suficiente para afrontar el futuro de la revitalización del euskera con éxito. El camino que nos queda por recorrer es bastante más largo que el que hemos hecho. Intuíamos que había mucha energía dispuesta a expresarse en la sociedad, como se está viendo en los pocos días que llevamos. Es como si hubiéramos abierto una puerta a todas las opiniones que esperaban a salir. La ciudadanía tiene muchas cosas que decir, que gustarán mas o menos.

-¿Se han cometido errores?

-Se han ganado 200.000 hablantes y el euskera se utiliza en ámbitos donde hace 25 años no se usaba, la Administración, la escuela, los medios de comunicación... Pero tenemos serias dudas de que se haya incrementado su uso de forma porcentual en las relaciones personales, en la familia, entre los amigos, en la calle...La consideración social del euskera, su aceptación y prestigio social, la asunción de esa lengua como valor práctico de primer orden tampoco se ha incrementado en la misma proporción que su conocimiento.

-¿Cuál es el camino?

-El uso de la lengua o se garantiza a través del acuerdo, de la implicación del conjunto de la sociedad, o su futuro es dificilísimo. Las leyes, los decretos, los recursos públicos o los planes son imprescindibles para que una política lingüística sea exitosa, pero nada de eso es determinante. Lo determinante para el uso está en la adhesión y la voluntad de la ciudadanía.

-¿Cómo se consigue?

-Sólo se puede lograr a través del acuerdo entre las diferentes sensibilidades del país. Nada que no sea objeto de consenso importante en materia lingüística puede salir adelante con éxito. Todos, vascohablantes y no, nacionalistas y no nacionalistas, debemos asumir como tarea propia contribuir al consenso.

-Un pacto con los castellanohablantes...

-Los consensos deben tejerse mejor para que los sectores de la sociedad que se ven más distantes respecto al euskera se vayan incorporando a esta tarea común. Para ello, todos, Gobierno y fuerzas políticas, debemos actuar con prudencia y generosidad. Hay que convencer a la comunidad monolingüe erdaldun de que tenemos dos lenguas y que el euskera es un bien cultural de todos los vascos. Es tarea de todos contribuir a la convivencia en las dos lenguas, porque ello permitirá que la convivencia en la sociedad sea más equilibrada, sólida y pacífica.

-¿Se había perdido esa voluntad de buscar acuerdos?

-Creo que el nivel de consenso en relación al euskera es alto, pero no suficiente para afrontar con éxito el futuro; por eso necesitamos renovarlo, fortalecerlo e incrementarlo. En 1982 se logró un consenso ejemplar, modélico, donde diferentes sensibilidades políticas se pusieron de acuerdo, y dio lugar a una ley del euskera que ha permitido dar un salto espectacular. Pero el consenso sobre la cuestión lingüística no es algo que se compre un día en el 'híper' y lo tengas para siempre, sino que hay que alimentarlo constantemente.

Despolitizar

-El Consejo Asesor del Euskera, en su documento base, alerta de peligros, entre ellos la alineación del euskera con determinadas ideologías.

-El euskera es un elemento de cohesión social y debe dejarse a salvo de cualquier utilización partidista e ideologizada. ¿Nadie debe pretender adueñarse de manera excluyente del euskera! Hay veces que sucede entre los nacionalistas y no es bueno. Pero a la vez, nadie debe considerarse a salvo de la responsabilidad de contribuir a la promoción de su uso como si esto del euskera fuera cosa sólo de los vascohablantes, de los euskaltzales o de los nacionalistas. Y eso ocurre.

-¿De qué forma?

-Hay una parte de la sociedad que vive de espaldas al euskera. Hay una anécdota que lo visualiza muy bien: Ortega y Gasset estaba sentado con un amigo en un parque y pasaron dos chicas. El amigo dijo: 'Ni nos han mirado', Ortega y Gasset le contestó: 'No, es que ni nos ven'. Eso ocurre aquí.

-¿Qué hay que hacer para que miren al euskera?

-Haciendo del euskera una lengua atractiva. Que las cosas que se ofrecen en euskera merezcan la pena: en los medios de comunicación, con productos culturales, formativos, de ocio y de entretenimiento que sean interesantes y aporten un valor añadido respecto de los que se ofrecen en castellano. La gente no los va a elegir porque estén en euskera; sólo si le aportan algo novedoso, diferente. Y hay que hacer atractiva a la propia comunidad vascohablante.

-¿Cómo?

-Quitarle cualquier carga de 'no pluralidad', de ideologización. Que logre proyectarse como una comunidad rica, plural, abierta. La imagen que da no es ésa, aunque no se corresponda con la realidad.

-Difícil, si no se ha podido evitar el enfrentamiento por motivos lingüísticos.

-Nos sobran guardianes del castellano y del euskera. No quito que se hayan cometido errores, pero no se puede dar la imagen de que el castellano está en peligro en Euskadi. Si hubiese necesidad, yo sería el primero que trabajaría para que no se debilitara, es una lengua de aquí. Pero tampoco necesitamos guardianes y salvadores del euskera, que están todo el día emitiendo mensajes negativos, músicas fúnebres, agónicas: que la lengua desaparece, que agoniza..., y lo único que consiguen es ahuyentar a la gente. Nunca el euskera ha tenido la salud, los apoyos públicos y el respaldo de ahora.

-Hay quejas por cómo se ha hecho el proceso de normalización, en la Administración y en la enseñanza.

-Todo no se ha hecho tan bien como se debería. El debate abierto servirá para expresar y recoger las deficiencias, que las ha habido. Un proceso de cambio lingüístico hay que hacerlo sin excesos, pero también hay que ser conscientes de que no se puede hacer sin incomodidades. ¿Qué sucede? Que hay que acordar y consensuar las incomodidades que estamos dispuestos a asumir para fortalecer el euskera. Si son aceptadas por el conjunto de la sociedad, son más llevaderas. Sería un fracaso plantear objetivos que no se adecúen a los ritmos o a la voluntad de la sociedad.

Respaldo del Gobierno

-Buscar el consenso es una iniciativa de Política Lingüística, ¿tiene el respaldo de Cultura, de todo el Gobierno vasco?

-El propio lehendakari ha hablado de la necesidad de este debate. La consejera de Cultura también, y es, a propuesta suya, cuando el Consejo Asesor del Euskera decide crear una comisión especial para impulsarlo. Es un compromiso del conjunto del Gobierno vasco. La viceconsejería de Política Lingüística va a liderar el proceso porque es nuestra obligación, pero queremos que tenga la mayor participación social posible. Lo primero es poder hablar con total libertad sobre la política lingüística para debatir y contrastar puntos de vista diferentes.

-Recogerán opiniones muy críticas de los ciudadanos.

-La ciudadanía podrá trasladar sus puntos de vista mediante la web y el blog creado, y emitiendo su opinión por los canales que estime oportunos, a través de los medios de comunicación. Habrá posturas críticas, sin duda. Pero debemos hacer el debate tranquilamente, sin que nadie tenga temor a ser descalificado como enemigo del euskera por decir que se han cometido excesos, ni de talibán por pensar que algunas políticas lingüísticas no son avanzadas.

-¿Se buscará el pacto con las fuerzas políticas?

-Las fuerzas políticas también tiene que dar su opinión, nadie tiene que sustraerse del debate. Espero que estén a la altura de las circunstancias. Demasiadas veces se utiliza el euskera para el 'rifi rafe' político, para el 'pim, pam, pum' de la lucha política, de la lucha partidista. Todos los partidos deben dejar de utilizar el euskera para hacer ruido mediático, y demostrar que son capaces de iniciar un acercamiento para ir tejiendo un consenso mayor que el que hoy tenemos en torno al euskera.

-¿Cree posible ese acuerdo?

-La comisión elegida para elaborar el documento base era plural, con personas de diferentes ideologías y ámbitos. Han hecho un esfuerzo importante para acordar el texto. Muchas horas de trabajo y de acercar posiciones, porque tienen unos puntos de vista más coincidentes y otros más distantes, y se ha conseguido. Ese documento en sí mismo tiene un enorme valor, demuestra que es posible el consenso, el acercamiento y el acuerdo desde posiciones diferentes.

-¿El debate va a desembocar en una normativa?

-Es un debate previo para sentar las bases y los principios generales en los que se tiene que sustentar la política lingüística de principios del siglo XXI. El documento servirá para el diseño de las políticas concretas que haya que hacer en el futuro, deberá ser tomado en consideración por los poderes públicos.

-¿Cómo ve el futuro?

--Aspiro a una sociedad con un bilingüismo lo más equilibrado y simétrico posible. Pero sé que para llegar a esa situación tengo que pasar por años y generaciones de situaciones de bilingüismo no equilibrado, asimétrico, y eso no me debe producir ningún trauma. Sé que en otros 25 años no vamos a lograr que la sociedad vasca sea verdaderamente bilingüe, pero ello no quiere decir que no debamos trabajar para lograrlo.
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