Fuentes de La Moncloa explicaron que el Gobierno, a través del secretario general de Presidencia, Bernardino León, está en contacto con los allegados del ex mandatario para organizar sus exequias. En la pasada legislatura se redactó un protocolo para el caso de fallecimiento de ex presidentes, que contempla la celebración primero de un velatorio privado. Al día siguiente, la instalación de su capilla ardiente en el Parlamento y, a los cuatro días, un funeral de Estado en presencia de los Reyes y de las principales autoridades.
El velatorio privado se celebró ayer en el domicilio del político. Hasta allí se acercaron a primera hora de la tarde la ministra de Educación, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo, sobrina del finado, y amigos como José María Aznar. Al margen del funeral de Estado, la familia ha expresado su voluntad de que los restos mortales descansen en la localidad gallega de Ribadeo, a la que el ex presidente siempre estuvo muy unido, donde tenía una casa y en cuya ría daba rienda suelta a su afición por la mar.






