
Todo un detalle por parte de Bush, que si consigue el visto bueno otorgará unos meses de respiro a su sustituto en la Casa Blanca antes de tener que imponer una nueva política en lo que a ambos conflictos bélicos se refiere. Sin embargo, el presidente urgió a los miembros de la Cámara baja a dar luz verde a una partida de dinero para aliviar la descomunal escalada de los precios de los alimentos en todo el mundo. Una treta muy bien pensada dado que los 495 millones de euros, que irían principalmente a ayudar a numerosos países africanos, se incluyen dentro del presupuesto bélico de los países árabes, una forma de digerir mejor el descomunal coste de la maraña en Irak.
Durante una aparición sorpresa en el Capitolio, Bush aseguró que «en algunas de las naciones más pobres, la subida en el precio de los alimentos puede suponer la diferencia de tener una comida diaria o sobrevivir sin nada en el estómago». Además, añadió que «los ciudadanos americanos son compasivos y generosos, por eso estamos mandando un claro mensaje al mundo de que América liderará la lucha contra el hambre en los próximos años». Esta nueva petición se suma a los 126 millones de euros que Bush destinó a ayuda alimentaria hace un par de semanas y no está vinculada a otra petición pendiente de ser aprobada para conseguir una nueva remesa de 225 millones para el fondo de emergencia de alimentos.
Hasta octubre
Aunque los congresistas optaran por avalar la solicitud de Bush, los 495 millones de euros no serían distribuidos hasta el próximo 1 de octubre, ya que las peticiones forman parte de las cuentas para 2009. Pese a este detalle, el máximo director de presupuestos, Stephen McMillin, comentó que la iniciativa del presidente ayudará a «mejorar la habilidad de los países en desarrollo para alimentarse a sí mismos».
El lado humano del presidente, sin embargo, ha quedado eclipsado por la petición de 45.000 millones de euros para financiar sus aventuras bélicas en Irak y Afganistán. Si se llegase a aceptar, los gastos totales de la guerra antiterrorista, desde los ataques perpetrados en 2001, alcanzarían los 563.000 millones de euros.
El grueso de los nuevos fondos, 29.000 millones de euros, serían para operaciones de combate. También hay 1.900 millones para lidiar con las bombas callejeras y 1.300 para hacer frente a los costes de los combustibles. Aun así, cabe destacar que a la Cámara baja se le acumula el trabajo, ya que todavía tiene pendiente la solicitud de Bush de 69.000 millones para este año.






