Spahija consideró que habían jugado buen baloncesto y que habían perdido el encuentro "en el último cuarto, después de una falta antideportiva y tiros libres de Langdon, cuando teníamos el balón en nuestra mano".
El técnico baskonista, explicó que habían cumplido "al noventa por ciento la táctica, que ha funcionado esta noche, por lo que es para estar contento en este apartado" y añadió que "el CSKA es un equipo fuerte" y su conjunto había peleado hasta el final.
Sergi Vidal
El español Sergi Vidal, alero del TAU, agradeció el respaldo de la afición vitoriana y aseguró que la derrota le dolía no sólo a los jugadores sino que también les sabía "mal" por los seguidores.
"Hemos jugado bien y hemos sido capaces de aguantar hasta el final, pero fue imposible", apuntó el jugador español, cuyo compañero argentino Pablo Prigioni añadió que habían "luchado" al máximo y agregó: "Veremos si podemos repetir estar en la fase final el año que viene".
Messina
El italiano Ettore Messina, entrenador del campeón ruso, admitió que en la primera mitad su equipo jugó "con un poco de miedo y poca personalidad".
"En la segunda jugamos con más personalidad y el partido se decidió cuando hubo mejor balance entre el juego interior y el exterior y se pudo defender mejor a Splitter y McDonald", comentó.
Messina reconoció que el TAU y el Maccabi son dos equipos distintos y que estaba un poco intranquilo para la final. "Necesitamos tiempo para preparar los partidos. 24 horas son pocas, de verdad, y estoy un poco preocupado porque no se si vamos a elegir las cosas correctas. Si no lo hacemos vamos a perder", manifestó el entrenador del CSKA, quien reconoció que había sido un partido muy difícil.
Messina añadió que el domingo en la final el Maccabi ejercerá de anfitrión, porque ya hoy había tenido más cantidad de aficionados, pero recordó que en Praga ya ganó ante 10.000 aficionados del equipo israelí.






