Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

TAU Cerámica

TAU CERÁMICA
Con las botas puestas
El Baskonia alcanza su mejor versión para soñar con el pase a la final hasta el último suspiro ante un CSKA nunca superior

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Vendió tan cara su derrota el TAU Cerámica que muy pocos de los suyos salieron del Palacio de Deportes con la cabeza gacha. Se esfumó la pequeña opción de opositar al título continental, pero este Baskonia se dejó el alma en negar la evidencia. Murió con las botas puestas. Provocando un dolor de estómago de aúpa a ese gigantesco equipo llamado CSKA Moscú. Con una defensa como nunca vista este curso, con un amor propio a prueba de bombas y una cabezonería excelsa demoró lo inevitable hasta el último segundo.

Y es que la ocasión precisaba de una actuación épica y nuestra escuadra rozó la proeza. Por fin. Frente a un coloso tan despiadado como el moscovita quedaba claro que una de las consignas básicas pasaba por comparecer bien derechito. Desde el principio hasta el telón. Descolgarse con los de Messina, aunque sea por un puñado de puntos, equivale a verles la popa el resto de la noche.

Soportó con discreta entereza las primeras posesiones, en las que ambos aspirantes se movieron con los músculos agarrotados. Como algo superados por la magnitud de la cita. Sin embargo, el TAU aguantó el tipo. Eso a pesar de la tela de araña plantada por el multimillonario ruso. Nadie prendía la mecha. Encima el 'yo yo' de Planinic tampoco permitía demasiadas alegrías. En esto que Spahija, permanentemente de pie, recurrió a Prigioni. La brújula. El capitán espiritual. El mismo que levantó al fiel público azulgrana de sus asientos en el intermedio con su petición de aliento. Líder.

Con su visión privilegiada, más el sempiterno carácter de Splitter, el navegante alavés agrió el gesto del máximo favorito. Es lo que tiene ser respondón. A golpe de seriedad y con un equipo inédito -dos bases y dos 'cincos' en pista- explosionó la jerarquía teórica. Con un clímax en los minutos 16 (30-24) y 20 (38-30). Ahí, el equipo que siempre mantiene la frialdad se destempló. Cariacontecido y con varios de sus mejores peones -Langdon o Siskauskas- lastrados por las personales. ¿Qué hubiera pasado en ese tramo si hubiera atinado con los tiros libres?

Abrir el tercer cuarto

Bajo esta saludable escena alcanzó el inquilino del Buesa Arena el intermedio. Los seguidores, que se dejaron la voz y las palmas, comenzaron a soñar en alto. Paladas sobre el pesimismo generalizado en las horas previas. Lástima que en la reanudación perdiera el hilo. Rugió el vigente subcampeón, el club de los treinta millones de euros, y temblaron hasta los cimientos. 1-15 y revoltijo en las tripas (44-48).

¿Adiós a la esperanza? Al contrario. Superó esta prueba. Con empeño, dedicación, amor propio y una defensa como nunca se había visto se sobrepuso a esa racha de flaqueza. Partido abierto. La moneda seguía girando. Miradas ilusionadas desde el segundo anillo, epicentro de la hinchada vitoriana. Preocupación en las primeras filas, hábitat de la boyante marea roja rusa.

Como los dos equipos compartieron tembleques, cualquier desenlace quedó aplazado hasta el último periodo, lo que ya constituía un éxito en sí mismo.

¿Qué sucedió entonces? Pues que los detalles cotizaron el doble. Una pérdida duplicó su valor. La duda dio alas al firme y los aciertos lanzaron a su autor. Esto sin hablar del trío arbitral, a quienes se les encogió la garganta en momentos muy puntuales pero muy precisos.

Por desgracia, con los dos equipos en un puño y todo por confirmarse, exhibió el CSKA todas sus joyas. Papaloukas enlazó un par de acciones devastadoras. Andersen le acompañó con su versatilidad (0-10). Pese a todo, el TAU vendió carísima su piel. Lacerado por el sibilino criterio de los trencillas -¿o no señor Ankarali?- siguió conectado. Creyendo en que el milagro era posible. Dando la cara. Como se le exige a cualquier ganador se enfrente a quien se enfrente y aunque ese oponente sea el mejor del momento.

Haciéndole sufrir la gota gorda, estirándose por cada balón suelto y negándose a aceptar la realidad, luchó a brazo partido mientras el gigante moscovita se escapaba hacia una nueva final continental con el susto todavía en el cuerpo. Así se puede despedir uno de Europa. Bien Baskonia, bien.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS