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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Más deporte

EDURNE PASABAN, HIMALAYISTA
«Empecé a llorar de emoción cuando aún estaba a media hora de la cima»
La tolosarra se cruzó cerca de la cima con la austriaca Kaltenbrunner, su rival en la carrera de los ochomiles

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«Empecé a llorar de emoción cuando aún estaba a media hora de la cima»
DHAULAGIRI. El grupo descansa en la cumbre. De izquierda a derecha, Asier Izagirre, Edurne Pasaban y el sherpa Muktu. / AL FILO
Tras casi doce horas de largo y complicado descenso desde el campo III (7.400 m.), el grupo de 'Al filo de lo imposible' que había hecho cumbre alcanzó ayer el campo base, situado a menos de 5.000 metros de altitud. A las 6:00 de la tarde -hora nepalí-, el campo base del Dhaulagiri era una fiesta. Los allí congregados recibieron con abrazos a los componentes de la expedición que el pasado jueves habían logrado ascender a esta cumbre del Himalaya de 8.167 metros.

Los protagonistas fueron el grupo de ataque a la cima. Lo integraban los vascos Edurne Pasaban, de Tolosa, Asier Izagirre, de Ibarra, y el lemoarra Alex Txikon; el catalán Ferrán Latorre; el asturiano Nacho Orviz; el colombiano Fernando González; el ecuatoriano Iván Vallejo; y Muktu, uno de los dos sherpas de la expedición.

Contactamos con Edurne Pasaban justo cuando comenzaba a cenar. «Llámame dentro de un rato, que voy a cenar y me voy a tomar la Coca-cola que tengo merecida». Media hora después establecimos contacto de nuevo y nos contó la experiencia vivida en la ascensión al Dhaulagiri recién llegada al campo base. «Estoy muy feliz de estar aquí, en el campo base, después de haber pisado la cumbre del 'Dhaula'. Son momentos que a veces no se pueden explicar».

-Su décimo ochomil...

-Es un número más. Pero es cierto que es a lo que habíamos venido. Iván venía a terminar con los 14 ochomiles y yo lo hacía a por el décimo. Ambos cumplimos nuestro objetivo.

-Relátenos la ascensión a la cima.

-Nada más salir del campo 3 nos encontramos con unas palas de hielo que nos sorprendieron. Poco antes de llegar a la famosa travesía estaba amaneciendo. La equipamos con 150 metros de cuerda fina y la superamos. Pero lo sorprendente vendría después. Nos pusimos encima del 'plató' y vimos que no había demasiada nieve. Había sido retirada por el viento y todo lo que se veía eran enormes placas de hielo. Por un lado nos favoreció, porque nos facilitaba la progresión, pero sabíamos que el descenso iba a ser mucho más peligroso y complicado. El corredor de entrada a la cumbre estaba bastante difícil y con mucho hielo. La montaña nos ha sorprendido por la cantidad de hielo que tenía. Había muchos tramos donde todo era puro hielo... casi sin nieve. Había sido venteada por el viento. Todo esto hizo que la bajada se complicara. Volvimos muy atentos.

Corredor final

-¿Cómo se viven esos momentos cuando uno ya se da cuenta de que tiene la cumbre al alcance de la mano?

-Comencé a vivir los momentos de cumbre cuando entraba en el corredor final y vi a Iván que alcanzaba la cumbre. Fue entonces cuando empecé a llorar de emoción. Me tuve que tranquilizar diciéndome a mí misma que todavía me quedaba media hora para llegar, así que poco a poco fui superando los últimos metros hasta fundirme en un abrazo con mis compañeros. Fue bonito y emotivo.

-En su 'e-mail' hablaba de los momentos de cima, de recuerdos...

-Sí, porque fueron muchas cosas que te vienen a la cabeza, muchos recuerdos... Tenga en cuenta que el Dhaulagiri fue la primera cima del Himalaya que intenté hace ahora diez años (1998). También es la montaña en la que más amigos he perdido. Ha sido una expedición muy emotiva. Nos hemos acordado mucho de Pepe Garcés, que murió en la expedición en la que yo participaba en 2001. El año pasado fallecieron aquí mismo otros dos buenos amigos, Ricardo Valencia y Santiago Sagaste. Ha sido una expedición muy especial, creo que para todos, porque ellos fueron compañeros de cordada de todos nosotros. Sólo por ello, estar aquí ha sido especial para todo el equipo.

-¿Cómo ha sido el descenso desde el campo 3 hasta el campo base?

-Salimos del campo III hacia las 6:30 de la mañana. Fue un descenso bastante largo y complicado, tanto del campo 3 al 2, como de éste al base. Teníamos que estar muy atentos porque el cansancio acumulado de estos días se nota en la bajada. Fueron casi 12 largas horas lo que nos costó llegar. Y es que una ascensión no acaba nunca en la cumbre, pero ahora sí se puede decir que ya hemos culminado la ascensión. Estamos ya en el campo base.

Abrazadas

-Su amiga Gerlinde Kaltenbrunner hizo ayer con usted el Dhaulagiri, y con ello su undécimo ochomil. Ahora le aventaja en uno...

-Cuando llegaba a la cima, Gerlinde comenzaba el descenso. Nos abrazamos emocionadas y lloramos juntas. La verdad es que ha sido muy emocionante. Nos llevamos muy bien. Ha sido un encanto estar aquí con ella y compartir juntas, como el pasado año en el Broad Peak, los momentos de cumbre.

-Por tanto nada de rivalidad...

-En absoluto. Todo lo contrario, hemos llorado juntas y las dos disfrutamos de lo que estamos haciendo.
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