
La gran cita del baloncesto continental arrancará el viernes en la capital del oso y el madroño, pero antes, desde ya, se deja sentir en Vitoria. Una vez más, la ciudad se engalana de baskonismo. Para la ocasión. Desde ayer, la oficina de turismo reparte cientos de banderolas y carteles con motivos azulgranas para decorar fachadas y escaparates. Miles de aficionados en uno. La entrega empezó por la tarde y se completa hoy, de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00, en su sede de la calle General Álava, frente a la plaza del General Loma.
Los aficionados más impacientes hicieron cola antes de la apertura de la oficina. Hasta ella se acercaron decenas de vitorianos. Un taxista estacionó su vehículo en doble fila y aguardó a su turno. Un jubilado se llevó dos banderines, uno para cada ventana, y agasajó a las azafatas con unos bombones. Cada uno con su anécdota.
El fin de semana se concentrará en un aro. La canasta es la diana. Ayer, la estrella de la oficina de turismo era el mapa de Madrid. Ángel y Natalia Martínez, padre e hija, se lo llevaron para casa. El viernes estarán allí con la esposa y madre. La chavala, de 21 años, sólo se perdió la cita de Moscú. Ha estado en todas las ediciones de la Copa del Rey y en Praga y Atenas con el TAU. «Ya toca ganar», fía radiante. «Hemos sido segundos, terceros y cuartos; ahora, primeros». El padre reta al todopoderoso CSKA. «En su casa, en Moscú, ya le liquidamos». Por qué no ahora en Madrid, se pregunta.
Cientos de vitorianos se sumarán a la fiesta y esperan de vuelta el trofeo. Para aunar fuerzas hasta los cuatro reyes de la comparsa de gigantes y cabezudos se pasearán por Madrid con los gaiteros. Splitter recibirá así ayuda en el rebote. Andersen tiene la batalla perdida en la zona con el cuarteto de lucidos gigantones vitorianos.






