
«Me marcho con un sabor amargo», reflexionó ayer Asier para EL CORREO. No es necesario preguntarle más. Toma carrerilla. «En lo deportivo ha sido una mala experiencia, pero en lo personal, estupenda. En el Alavés y Vitoria hay gente que merece la pena. Pero desde que llegó el nuevo míster» -se refiere a Salmerón- «se han portado mal conmigo». Sube el tono de los reproches hacia el técnico. «No me ha dicho las cosas a la cara. Con él no entrenaba en mi puesto. Yo le preguntaba el porqué y él me respondía que estaba muy contento con muy trabajo», confiesa.
«En ningún momento le pedí explicaciones por no jugar ni tampoco le dije que quería jugar. Pero no entendía por qué entrenaba en posiciones que no eran la mía». Él es interior zurdo. «Así era imposible ganarme una oportundidad. Estaba en desventaja», advierte Asier, quien en ningún caso realiza un ejercicio de autocrítica. Su aportación al Alavés se resume en unos números discretos: 246 minutos de Liga y cuatro actuaciones como titular.
Año aciago
El joven mediocampista recuerda ahora que buscó su salida de Vitoria y el regreso a Valladolid cuando supo de la incorporación de Adrián y su posterior baja federativa. «Para entrenar y no competir estoy mejor cerca de casa y con mi equipo», al que le une contrato hasta 2010.
En cualquier caso, quiere entender al Alavés. «No me sentó bien que me quitaran la ficha, pero el equipo no andaba bien y era necesario darle una vuelta de tuerca». En este sentido, la incorporación del deportivista Adrián por la lesión de Nacho Garro da un valor añadido a la delantera.
En su adiós, Asier siente «haber perdido un año» por su improdctiva cesión al Alavés. «Lo he pasado mal, pero esto me ha ayudado a madurar». Tiene 21 años y le queda carrera futbolística por delante.






