
No dejó títere con cabeza. Durante el turno de preguntas, el pastor afroamericano de Chicago comenzó reafirmándose en una de sus más controvertidas declaraciones, aquélla en la que acusó a EE UU de haberse buscado los ataques del 11-S porque «lo dice la Biblia, no lo digo yo», advirtió desafiante. «Jesús dice 'No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti', y no se puede hacer terrorismo en otros pueblos y esperar que nunca se vuelva en contra».
Le aplaudían escandalosamente decenas de simpatizantes que le acompañaban, entre ellos miembros de los Panteras Negras y de la Nación del Islam, que le proporcionó guardas de seguridad mientras él defendía a su líder, Louis Farrakan, como una de «las figuras más importante de los siglos XX y XXI», dijo del personaje que más temen los blancos de EE UU. «No me vas a decir quién son mis enemigos», retó a la periodista. «Él no me encadenó, no me esclavizó ni me hizo de este color».
El reverendo demandó que su país deje de oprimir a los afroamericanos y les ofrezca una disculpa pública acompañada de acciones. «Si te piso y te pido perdón, pero sigo poniéndote el pie encima, ¿me perdonas?», cuestionó. Sólo le faltaba soplarse los puños después de cada embestida. El pastor sonreía satisfecho, daba saltitos triunfantes y se balanceaba por el cuadrilátero del National Press Club saludando a sus seguidores.
Antes de ofrecerse para vicepresidente del aspirante demócrata, le asestó un golpe mortal al negar que se haya distanciado de él, como sostiene su campaña. «Si Obama no dice eso nunca lo elegirían», reveló. «Los políticos hablan basándose en las encuestas. Yo seguiré siendo pastor el 5 de noviembre (día de las elecciones generales). 'Knock out' para el candidato de la esperanza que ha entusiasmado a los jóvenes con la idea de que no actúa como un político.
Israel y el 'apartheid'
El reverendo Wright se reafirmó también en otras polémicas declaraciones, como la que compara a Israel con el régimen del 'apartheid', o que el sida bien pudo ser inventado por el Gobierno, al que cree «capaz de cualquier cosa», para acabar con las minorías. Y cuando se cuestionó su patriotismo recordó sus seis años de servicio en el Ejército. «¿Cuántos años ha servido (el vicepresidente Dick) Cheney?», preguntó retórico. De Irak recordó que no hacía falta invadirlo para averiguar si tenían armas de destrucción masiva. «Todo lo que teníamos que hacer es revisar la lista de ventas». Una veintena de cámaras retransmitían su intervención, en un momento en que a Obama le urge una victoria en Indiana para recuperar el 'momentum'.
«La campaña de Obama debe estar lamentándose de no haberle pagado unas vacaciones de seis meses en alguna isla del Pacífico», comentó un analista de la CNN. David Axelrod, estratega político de Obama, respondió compungido. «No tenemos capacidad para influenciar en él y obviamente nunca le hubiéramos alentado a que hiciera una gira mediática».
Si algún favor le hizo a Obama su pastor, además de desmentir que sea su mentor, fue advertir de que si gana las elecciones irá a por él, como por cualquiera que represente al Gobierno de EE UU.







