
De todos, el que más preocupa es Coromina, por otra parte, el único que tuvo que abandonar el campo de forma precipitada, a la media hora de juego por unas molestias en la pantorrilla izquierda. Ayer, un día después del encuentro, el catalán decía sentirse mejor, pero hoy se someterá a una ecografía para evaluar el verdadero alcance del problema. Pasa a la temida relación de jugadores en duda.
Los demás apenas plantean interrogantes. Lacen, que se fajó de lo lindo y recibió estopa al final de una semana que se cebó en su garganta, confía en sumarse mañana al grupo -hoy descansa-, al igual que Sergio Rodríguez, con molestias en las piernas -tendón de Aquiles e isquiotibiales-. El bigoleador Adrián y Calderón, por su parte, ya trabajaron ayer, horas después de que sus gemelos revelaran el esfuerzo titánico que desplegaron y la exigencia a la que sometió el Elche al Alavés.
De los albiazules que arrastraban molestias de antes, Miguel Pérez parece rehabilitado. Completó la sesión lluviosa del día de San Prudencio en Ibaia.






