
NÚMEROS DE MCDONALD
Sería imposible extraer el resultado exacto del plebiscito cuando el jugador de Nueva Orleans fue presentado por megafonía en los prolegómenos del encuentro. El caso es que al sonar su nombre y apellido -el dorsal 45 que lleva a la espalda le coloca el último en la lista-, el dictamen se saldó con división de opiniones. Hubo pitos, mezclados con aplausos aunque también muchos aficionados optaron por el silencio, síntoma de indiferencia o bien de expectación ante el discurso sobre la cancha del 'cinco' estadounidense. Su 'exceso de sinceridad' se dio después de la derrota ante el Barcelona, le dejó apartado del equipo en las dos victorias ante el Grupo Capitol y el Pamesa y en su vuelta el TAU volvió a caer derrotado, justo en las puertas de la 'Final Four'.
En todo caso, que las cosas no iban a volver a la normalidad después del patinazo disciplinario quedó claro desde el mismo arranque del encuentro. En la entrada de los quintetos iniciales de ambos equipos, las novedades corrieron a cargo del Baskonia. Neven Spahija varió su costumbre de colocar como pívot titular a Will McDonald y a Mirza Teletovic como 'cuatro' abierto. En su lugar, comenzaron el partido Tiago Splitter y James Singleton.
El interior 'indultado' tuvo que esperar su turno de rotación sin rechistar sentado en el banquillo. El preparador croata no echó mano de él hasta el minuto 13, cuando el marcador presentaba un 26-32. En ese momento tomó el testigo de Splitter. Nada más irrumpir en el parqué, McDonald volvió a llevarse una ración de pitos, aplausos y silencios aunque flotaba en el aire el deseo de que el jugador de vuelta al redil se ganara sus minutos con una muestra de sacrificio y buen juego.
De más a menos
El caso es que Will McDonald no se escondió de inicio. El primer balón que recibió lo lanzó a canasta con acierto. ¿Resultado? Ovación cerrada y pelillos a la mar. Su segunda canasta fue fruto de un mate que puso la guinda a una magistral asistencia de Pablo Prigioni. La perfecta ejecución del 'pick and roll' concluyó con un gesto de rabia y reivindicación del jugador de Nueva Orleans, que se fue al descanso sacando pecho. El caso es que su buena puesta en escena no tuvo apenas continuidad en la segunda parte, en la que apenas disputó seis minutos sin mejorar sus prestaciones habituales.






