«Para mí es muy difícil decir algo o hablar de baloncesto porque no he visto al equipo como en días anteriores», añadió el máximo responsable del banquillo vitoriano, para pasar a interpretar un posible eximente. «Quizá hemos tenido la 'Final Four' en la cabeza», explicó en primera instancia. Más adelante, su disertación acabó por encontrar un motivo de más peso. «La clave ha sido el mal ataque y la organización del juego en la segunda parte», analizó.
«Tenemos veinte balones perdidos. Así no se puede ganar a nadie y el Cajasol es un buen equipo. Cuando se pierde es culpa del entrenador. Ahora tenemos cinco días para preparar nuestro próximo compromiso. Esto es lo que puedo decir», prosiguió sin matices.
«Está claro que el equipo no ha sido el mismo que frente al Valladolid o el Pamesa», analizó Spahija, refiriéndose a la «disciplina» y la «confianza» mostrada por los azulgranas en los últimos encuentros previos a la cita andaluza. «Tenemos veinte balones perdidos repartidos entre ocho jugadores, no uno ni dos. He intentado cambiar algo, pero no hemos podido hacer nada», repasó.
La irregularidad, tónica
«Su primer tiempo ha sido bueno, con triples locos. Luego hemos mejorado en defensa, pero en ataque no hemos jugado bien, sin ideas ni concentración», aseveró, para añadir a su pesar: «Cuando tenemos que ganar ganamos, pero cuando un partido no significa mucho, perdemos. Para mí no debería ser así y no quiero hablar más de la actitud ni de la mentalidad de los jugadores. Es culpa nuestra y ya está», se responsabilizó, para mirar hacia el futuro inmediato con optimismo: «Todo el mundo sabe que el TAU es orgulloso y mis jugadores y yo también. Seguro que el equipo va a querer jugar al 200 por cien frente al CSKA con todo nuestro ánimo. Eso es seguro», finalizó con certeza y esperanza.






