
LAS PIEZAS
Los museos suelen recibir donaciones por tres vías. Una entrega altruista por parte de una persona o familia acaudaladas. Un 'regalo' del artista o el galerista tras la firma de una operación. O un ofrecimiento del creador para intentar 'colocar' una pieza suya en un centro cultural. Si la pinacoteca avala su calidad, pasa a formar parte de la colección, lo que promociona al autor y revaloriza su obra.
La última institución pública que ha recibido una donación es el Ayuntamiento de Bilbao. Ha comprado al escultor Manolo Valdés dos 'meninas' por 300.000 euros y, a cambio, el autor le ha regalado una tercera pieza de la colección. Valdés es, precisamente, otro de los donantes de obra al Guggenheim.
«Sorprendido»
A finales de 2007, antes de que se descubriera el desfalco en las sociedades instrumentales del Guggenheim, el PP reclamó información sobre el número de donaciones al museo. Los datos, facilitados en enero, revelan que éste sólo se ha hecho con diez obras por este procedimiento en once años, período en el que ha invertido más de 90 millones de euros en la compra de creaciones artísticas.
El apoderado del PP Arturo Aldecoa se declara «sorprendido» por «la falta de donaciones» tras el notable volumen de adquisiciones, «y a alto precio», realizado por uno de los museos «más importantes a nivel internacional» y, por ello, atractivo como plataforma de promoción de autores. Según sus datos, el Guggenheim está «muy por debajo» de otras pinacotecas en cuanto al número de obras entregadas en propiedad sin coste alguno. Como ejemplos próximos, cita el IVAM de Valencia, que ha reunido «en pocos años más de 2.000 obras», y el Bellas Artes de Bilbao, que supera ampliamente a su 'colega' de Abandoibarra en el mismo ciclo analizado. Hace tres años, recibió la donación de 17 piezas del escultor cubista Jacques Lipchitz.
El PP, que presentará el lunes su petición de comparecencia, quiere preguntar a la diputada de Cultura, Josune Ariztondo, por las razones de este «desequilibrio» entre obras compradas y donadas. «¿Hemos hecho algo mal o hay otras causas?», apunta Aldecoa, quien baraja como hipótesis la posibilidad de que el Guggenheim de Nueva York «esté recibiendo» otra parte de las donaciones.
Este tipo de piezas ya fueron objeto de controversia en el segundo informe del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP), que estudió la adquisición de obras de 1998 a 2005 en el Guggenheim. El órgano fiscalizador señaló que la sociedad Tenedora, encargada de estas compras con dinero público, «no registra contablemente las donaciones recibidas».
Los gestores del museo alegaron en contra del criterio del TVCP. Sin embargo, la pinacoteca ya incluye las diez donaciones en el capital de la colección, según consta en la última auditoría, realizada por un gabinete privado sobre el ejercicio de 2007.






