
Esa provisión, que debe pasar a figurar como 'pérdidas' en el presente ejercicio, se uniría a las generadas por la ruinosa operación de compra de dólares llevada a cabo con el BBVA -el 'agujero' supera los seis millones entre 2002 y 2005-. En total, las pérdidas afloradas se acercan a 8 millones a fecha de 31 de diciembre pasado.
Según Juan Ignacio Vidarte, director general del museo, nada tienen que ver con aquel 'desastre' financiero, producto al parecer de una errónea operación de compra de dólares puesta en marcha a finales de 2002 por la Tenedora. Sus responsables pretendían así -sostienen- garantizar el valor de más de 27 millones de euros destinados a adquisiciones de arte previstas hasta 2005. Resultó todo lo contrario, aunque Vidarte niega que hubiera ningún ánimo especulativo. En medios jurídicos independientes se considera, sin embargo, que «especulación hay siempre que se compran divisas por adelantado».
Los responsables de la Tenedora consideraron entonces, dicen que asesorados por el BBVA -citan a «altos ejecutivos» y a sus servicios expertos- que el dólar seguiría ganando valor frente al recién estrenado euro; de ahí que se decidieran a proteger el valor de partida de sus fondos en moneda europea. No obstante, ésta se recuperaba frente al dólar desde finales de 2001; incluso, organismos independientes como el FMI y la OCDE habían advertido de que su debilidad frente a la divisa estadounidense era pasajera.
Vidarte ha asegurado a este periódico que la citada provisión de 1.630.895 euros apuntada a 31 de diciembre de 2007 por la Tenedora se debe en realidad a un ajuste retroactivo del valor de tres obras adquiridas entre finales de 2001 y junio de 2002. Se trata de 'Rayo iluminando un venado' de Joseph Beuys y 'Crucifixión' y 'Karl Johann II' de Antonio Saura. Es cierto, como afirma Vidarte, que se trata de una mera adaptación de criterios contables, pero también lo es que éste tiene consecuencias en la cuenta de resultados. En términos simples, la sociedad contabilizaba en su patrimonio el contravalor en euros de las obras -adquiridas en dólares- el día en que asumía el primer compromiso con el autor. El Tribunal Vasco de Cuentas y los auditores le han obligado a hacerlo con una fecha posterior, la del día de la firma del contrato oficial. La progresiva depreciación del dólar durante ese periodo es la generadora de las pérdidas que ahora afloran.
Primera operación
Este es el caso, por ejemplo, de la primera operación de cambio de dólares con vistas a pagar las esculturas de Serra, que se realizó el 30 de noviembre de 2002. En ella se invirtieron 7,5 millones de euros. El euro se refuerza a partir de esa fecha y en la operación se pierden nada menos que 911.000 euros. Curiosamente, en aquellos momentos, el consejo de la Tenedora no había aprobado todavía compra alguna con Serra y estaba lejos de hacerlo. El contrato con el artista se firmó quince meses después: el 12 de febrero de 2004.
En medios jurídicos consultados por este periódico, la contabilidad que llevaba la sociedad causa sorpresa, ya que las piezas de la colección del museo deben figurar con su valor en euros desde el momento de la compra -entendiendo por tal la fecha del contrato- y no antes. El auditor hace ahora un ajuste en las cuentas de la Tenedora a 31 de ciembre de 2007 debido a los «gastos y pérdidas de otros ejercicios», porque la discrepancia afecta a varios años. Esta corrección es producto de algunos requerimientos que el TVCP le hace en su último informe; el principal, que no puede enmascarar pérdidas por depreciación de monedas en los periodos en que ni siquiera existía un contrato formal con los autores. En 2002 y 2003, la Tenedora perdió en sus operaciones con divisas 2,3 millones de euros, lo que reflejó en el epígrafe de pérdidas.
Todo correcto. Sin embargo, en 2004 cambió de criterio sin advertirlo en la memoria del presupuesto, y pasó a considerar estas cantidades, hasta un total de 3,8 millones, como un mayor valor de las obras adquiridas. También es cierto que la auditoría ha reflejado ingresos financieros extraordinarios, por algo más de 2 millones, lo que ha permitido reducir hasta 1,6 millones el saldo desfavorable.






