
El líder jeltzale, invitado de un desayuno informativo organizado por la agencia Europa Press en Madrid, subrayó que el pacto con el PSE que le interesa al PNV «no es la fórmula del acuerdo simplemente reducida a un Gobierno de coalición. Con ellos nos tenemos que entender en las cuestiones estructurales, básicas. Todo lo demás lo dirán los resultados de las elecciones autonómicas». Y sobre este último extremo, añadió minutos después en tono de advertencia que la formación jeltzale está dispuesta a desplegar toda su maquinaria electoral para romper «el espejo mágico del PSOE».
De hecho, Urkullu salpicó su intervención de duras críticas a los socialistas. En este sentido, reiteró que la negativa de José Luis Rodríguez Zapatero a aceptar la «mano tendida» por el PNV con vistas a buscar un nuevo marco político para Euskadi puede deberse al intento de buscar el «enquistamiento» del «problema vasco», con el objetivo de que Patxi López tenga la posibilidad de ganar las autonómicas. En tal caso, describió gráficamente, la cada vez más próxima campaña electoral se convertirá en un «choque de locomotoras».
Elecciones municipales
En segundo lugar, el presidente del EBB certificó la tesis del agotamiento del tripartito, aunque trasladó la responsabilidad de este hecho a la «falta de voluntad de relacionarse con el PNV» que, a su juicio, han manifestado Ezker Batua y Eusko Alkartasuna en el último año. Para avalar esta afirmación, Urkullu echó mano de la lista de agravios que su partido considera haber sufrido tras las elecciones municipales de mayo pasado, cuando EB y EA exploraron, negociaron y en varios casos acordaron alianzas de ámbito foral y local con otras fuerzas políticas. Además, se remitió a las objeciones que sectores críticos de estas dos formaciones han puesto al pacto tripartito.
Urkullu se expresó en estos términos apenas trece horas después de que José Luis Bilbao hubiera hecho público su polémico análisis político durante la conferencia que pronunció en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína. El presidente del EBB habló en medio de una gran expectación en un céntrico hotel de la capital de España y ante un amplio auditorio en el que destacaba la ausencia de representantes del PSOE. Casi a la misma hora, la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, realizaba unas declaraciones en sentido completamente opuesto en ETB. «La realidad demuestra diariamente que el tripartito no está agotado», porque «continúa aprobando proyectos de ley, planes y decretos», argumentó la consejera de Cultura.
La abierta discrepancia mostrada en este extremo por las dos cabezas principales que encarnan la bicefalia del partido nacionalista -aunque Juan José Ibarretxe rehusó hacer declaraciones ayer ya lo hizo su portavoz por él- no existe entre Urkullu y Bilbao, que conservan su cercanía política. El diputado general de Vizcaya salió a la palestra tras haber mostrado el contenido de su intervención a los presidentes del EBB y del BBB y a otros miembros de ambas ejecutivas, que le dieron su aprobación, confirmaron ayer fuentes del PNV.
Crítica fuera de guión
Todo lo que dijo el mandatario foral mientras leyó la conferencia -la apuesta por el gran acuerdo con el PSE, el fracaso de Lizarra y el rechazo a una nueva concentración de fuerzas nacionalistas como la que propugnaba Egibar de cara a las pasadas elecciones generales o la obligación que tienen los gobiernos de resolver los problemas de los ciudadanos en vez de creárselos - había sido previamente pactado. Lo que quedó fuera de guión y sobrepasó el límite de la calculada intervención inicial fue la afirmación sobre el agotamiento del tripartito que realizó José Luis Bilbao en el coloquio posterior. Este pronunciamiento colocó a Urkullu en una situación incómoda de la que, según las fuentes consultadas, supo salir ayer al colocar toda la carga de la culpa sobre EB y EA. Al fin y al cabo, el presidente del EBB ya había arremetido contra los dos socios minoritarios del Gobierno vasco el pasado mes de agosto, cuando, siendo aún presidente de la ejecutiva vizcaína, dijo estar «harto» de la actitud de ambas formaciones con el PNV.
En medios jeltzales se asegura que, aunque «no hay que dar más importancia de la que tiene» a lo dicho por el diputado general -puesto que no se trata de una voz oficial del partido-, sus palabras reflejan con un alto grado de fidelidad el «sentir mayoritario» de la militancia y de la dirección del PNV. Descartan, eso sí, que la conferencia pronunciada el miércoles por Bilbao sirva como antesala de un brusco giro en el rumbo del partido: «No deben establecerse ningún tipo de conclusiones»
En este escenario, José Luis Bilbao parece asumir el papel de voz autorizada de esa aparente mayoría que, tras la retirada de Josu Jon Imaz, ha asistido en los últimos meses a mensajes de Egibar y del propio Ibarretxe con los que no comulgaban, sin que Urkullu, recién llegado aún a la cabeza del partido, estuviera todavía en condiciones de ejercer como contrapunto. Según las fuentes consultadas, el mandatario foral ha asumido este rol aun a riesgo de sufrir un «fuerte desgaste personal», puesto que entienden que el contenido de su mensaje va a generar suficiente hostilidad hacia su figura -sobre todo dentro del PNV guipuzcoano- como para frenar sus posibilidades de progresar en el escalafón institucional de la formación jeltzale. «Si el nombre de Bilbao podía sonar como alternativa de futuro para la Lehendakaritza, en este momento su cotización queda bajo mínimos», apuntan.
Ibarretxe, «valor político»
Esta última observación no implica, en modo alguno, un inminente relevo de Ibarretxe como candidato jeltzale a la presidencia del Gobierno vasco. Sin embargo, hoy por hoy ninguna hipótesis puede ser descartada. Preguntado ayer al respecto sobre esta cuestión, Urkullu definió al lehendakari como «un valor político que no tiene discusión» dentro del PNV. En todo caso, dijo, «mientras no empecemos el proceso de reflexión sobre las próximas autonómicas, que no lo hemos iniciado, no tenemos más que decir».
De cara al futuro más inmediato, la formación jeltzale seguirá volcando la parte central de su mensaje en el reiterado llamamiento al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para que acepte la «mano tendida» por Juan José Ibarretxe. En el desayuno celebrado ayer en Madrid, en el que destacó la asistencia del presidente fundador del PP, Manuel Fraga, y de conocidos magistrados y empresarios, Urkullu reiteró que «el tema vasco es un problema de Estado». Los ciudadanos de Euskadi, dijo a este respecto, «urgen» a las fuerzas políticas a que haya un «acuerdo básico» para solucionar un «contencioso» que tiene «las dos caras de Jano», un «conflicto entre vascos» y un «contencioso» de Euskadi con el Estado.
Finalizado el desayuno, Urkullu se refirió a la información publicada ayer por un periódico nacional en el sentido de que el líder del PP, Mariano Rajoy, planteará en el Congreso de los Diputados un acercamiento a los nacionalistas. «Cualquier relación que Rajoy como presidente del PP quiera llevar a efecto con el PNV» tiene que partir de la premisa de que los populares reconozcan que hay un «conflicto político», puntualizó tras recordar que, en 2005, durante el debate de la Cámara baja que se saldó con la no admisión a trámite de la propuesta de nuevo estatuto aprobado en el Parlamento vasco, el líder de la oposición negó la existencia de tal problema en Euskadi.








