
Las relaciones del Alavés con sus vecinos no siempre se han regido por la normalidad y el entendimiento, más allá del enfrentamiento de intereses de cada cual, y anteriores intentos de unificación se han frustrado por razones diversas. De hecho, Dmitry Piterman se encargó de acabar con las pocas que se mantenían desde antes de irrumpir él como un elefante en una cacharrería en Vitoria. La noche del miércoles se dio sólo un primer paso hacia la cordialidad. Veintiséis de los 42 clubes censados en la provincia respondieron a la llamada del Alavés, auspiciada por la federación y escenificada en su sede, para atender a su propuesta de unidad.
Bajo un epígrafe rimbombante como el que se vende en Mendizorroza se esconde una idea básica. «Que la mayor parte de los futbolistas de aquí acaben jugando en el Alavés si tienen cualidades», sostiene Etxarri, partidario de frenar la fuga de talentos y de trabajar la parcela docente del fútbol. Y para que así sea es necesario, desde su punto de vista, poner de acuerdo a unos con otros a fin de que «el Alavés sea el referente» que no es. Tres entidades atienden al Athletic y otras cinco son convenidas de la Real Sociedad. El resto, salvo dos, hacen la labor por su cuenta. Así que el principal exponente futbolístico de Álava está solo en un panorama desalentador.
Formar y captar
El naciente proyecto albiazul está en manos de los presidentes de los clubes, quienes ahora deberán estudiarlo y posicionarse. Pero básicamente el Alavés les sugiere recuperar la figura de los convenios, acuerdos con vínculos deportivos y económicos que favorezcan la formación de los entrenadores y futbolistas y su posterior selección natural. Mendizorroza sería el destino final de los más brillantes. Bajo el mandato de Gonzalo Antón, el Alavés llegó a disponer de casi veinte convenidos entre clubes y colegios, con frutos que acaban de germinar -Alberto Morgado o Igor- y otros que han emigrado.
«Por ahora me basta con saber si a los clubes les parece bien la idea», afirma Etxarri, quien vio «receptivos» a sus dirigentes. Conoce de sobra el escollo al que se enfrenta. «Don dinero», le llama él. «Ya sé que esto plantea problemas y que la discusión diaria será la de siempre. Algunos ya se manifestaron en la reunión». A las entidades menores, que se manejan con presupuestos cortos y muchas dificultades para cubrirlos, y también a clubes representativos como Aurrera, Amurrio, Llodio, Ariznabarra y San Ignacio, entre otros, se les cautiva «con dinero», insiste Etxarri. Sólo gracias a una mejor oferta podrían acercarse al Alavés en detrimento del Athletic o la Real.
Las instituciones
Antes de dirigirse a éstos, el director deportivo del fútbol-base albiazul acudió a los organismos oficiales en busca de respaldo moral y de solicitud de subvenciones si el plan sale adelante. «Al Ayuntamiento no le vi mal y a la Diputación, sorprendida por la propuesta», resume sus sensaciones. Quedaron en seguir hablando.
La Federación Alavesa se hace cargo de la proposición de Etxarri y la respalda en espera de noticias y avances. «La idea es buena. De alguna manera hay que arrancar porque el Alavés está a cero con los clubes de la provincia», lamenta Pedro Mari Solaun. Pero el presidente observa obstáculos. «Ésta no es una labor de un año y el dinero es el que manda».






