
Según estas fuentes, Martín Cinto fue enviado por el Ejecutivo de Felipe González para reunirse en Santo Domingo con Eugenio Etxebeste, 'Antxon'. Ambos se entrevistaron hasta en cinco ocasiones, entre el 15 de marzo y el 20 de junio de 1990, bajo la supervisión del entonces secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera.
Nacido el 7 de noviembre de 1944 en Madrid, Martín Cinto es licenciado en Derecho. Ingresó en 1979 en la carrera diplomática y desde entonces ha ejercido de cónsul en numerosos destinos: Metz (Francia), Bremen (Alemania), Marsella (Francia), Mónaco y Rosario (Argentina). Fue vocal asesor en el gabinete del Subsecretario de Asuntos Exteriores, Fernando Perpiñá, que en 1987 le nombró coordinador de la política exterior antiterrorista.
Asesor de Corcuera
José Luis Corcuera le incorporó a su equipo como asesor en sustitución de otro diplomático, Luis Arranz, que había trabajado a las órdenes del ministro saliente José Barrionuevo. El diplomático se encargó de coordinar los contactos con el grupo de Trevi que, integrado por los ministros europeos de Interior, constituyó el primer esfuerzo por coordinar la cooperación policial en la lucha antiterrorista de los distintos países.
Fue entonces cuando, tras la ruptura del proceso de Argel, el Gobierno trató de encarrilar la negociación con los dirigentes de ETA deportados a Santo Domingo. Desde el país caribeño, 'Antxon,' su compañera sentimental Belén González Peñalba 'Carmen' e Ignacio Arakama 'Makario' mantuvieron una vía telefónica abierta con Vera y recibieron las visitas de Martín Cinto, el comisario Manuel Ballesteros y el coronel de la Guardia Civil Félix Hernando. En esa época era conocido con el apodo de 'Ceaucescu', por su parecido físico con el dictador rumano.
En 2006 fue nombrado embajador en la República de Kenia y un año después también de Uganda, aunque con sede en Nairobi. El pasado diciembre, Martín Cinto tuvo que enfrentarse a otra crisis que a buen seguro le habrá dado las claves necesarias para encarar la del atunero vasco: fue el mediador en el secuestro de dos cooperantes de Médicos sin Fronteras -la doctora española Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauza-, ocurrido también en Somalia.
El diplomático negoció directamente con los captores con éxito: tras ocho días de cautiverio, las mujeres fueron liberadas sanas y salvas. Miguel Ángel Moratinos describió después las conversaciones como una de las experiencias «más intensas» que había vivido no sólo como ministro, sino también como diplomático de carrera. Tanto el titular de Exteriores como la ONG negaron el pago de rescate alguno, aunque los secuestradores pedían 250.000 dólares. «Martín Cinto ha hecho un trabajo encomiable», le elogió después Moratinos.






