
Por ahora se trata de un modelo que lidera la LFP y que está pendiente del necesario visto bueno de la Federación Española para su puesta en marcha, porque ésta obligaría a la reestructuración de buena parte de los grupos de Segunda B y Tercera. En este sentido, para ayer había prevista una reunión entre los dos organismos. Todos los clubes profesionales conocen la idea y han tenido ocasión de exponer sus inquietudes en un cuestionario.
Los 42 conjuntos promesas se repartirían en tres grupos de 14. De concretarse la Liga, cerrada, sin ascensos ni descensos y un período de prueba de dos años, el Alavés B compartiría campeonato por cercanía con los filiales del Athletic -o el Basconia-, Real Sociedad, Osasuna, Racing, Deportivo, Valladolid, Celta, Sporting, Eibar y Ferrol, entre otros.
Tres fases
La competición se distribuiría en tres fases. La primera, a una vuelta, clasificaría a los cuatro mejores de cada uno de los tres lotes iniciales y a los dos quintos con mayor puntuación. La segunda parte sería una Superliga con los destacados de la primera fase, además de otros dos grupos con los restantes 28. Se jugaría a doble vuelta. El vencedor de la Superliga se proclamaría campeón de España. Los cuatros siguientes de esa tabla, los campeones de los otros dos grupos y el mejor segundo -es decir ocho equipos- se batirían finalmente, en la tercera fase, en eliminatorias por el título.
La Liga de promesas pretende potenciar el fútbol de cantera y la progresión de los jóvenes, muchos de los cuales compiten en Segunda B y Tercera contra 'mayores'. Casi el 70% de los filiales actúa hoy en la cuarta categoría nacional y cada vez se retrasa más la edad de debut de los chavales.
Cada plantilla tendría 30 fichas, veinte seleccionables y diez de nacionalidad libre, de edades entre 16 y 21 años, aunque existirá un cupo de ocho sub'23. Se permitiría por un período breve el concurso de los lesionados del primer equipo. La Liga de promesas aboga por su autofinanciación. Así lo reclama el Alavés, porque el gasto en viajes se dispararía, y está en desacuerdo con la decena de licencias extranjeras por la desventaja que le plantea frente a los grandes clubes españoles.






