
«La casa era una encerrona porque tenía rejas por todos lados, pero es que ni las cortaron, ni accedieron a la vivienda por el patio de la casa contigua, como yo les dije. Lo único que hacían era echar agua en la planta baja y no en las habitaciones», explicó Manuel. «Tuve que decir a los bomberos que metieran las mangueras por el patio interior, que si no las metía yo mismo. Tal vez los bomberos no podían haberles salvado la vida -reflexionó- pero es que ni siquiera lo han intentado».
«Un chorrito de agua»
«Quizá no habrían sobrevivido todos, pero alguno sí podía haber salido con vida, porque se escuchaban gritos pidiendo ayuda tras las ventanas enrejadas», terció un vecino de la familia, que asistió impotente al drama. «Lo que no se puede consentir es que los bomberos lleguen al lugar del incendio, se pongan allí la ropa de trabajo y luego echen un chorrito de agua con las mangueras, con las bocas de riego cerradas, que hasta los vecinos han echado más agua que ellos», añadió indignada otra residente.
Esta mujer no quiso culpar a los operarios, «que sólo son cuatro y que bastante hacen», sino a la «mala gestión» del servicio de extinción de incendios. «Cuando llegaron a la casa fueron los propios vecinos quienes les indicaron cómo dirigirse, porque pusieron una goma para un lado, otra para otro, y tardaron tres horas en echar agua» ,aseguraron.






