Horas después del cierre de los colegios, los primeros resultados oficiales ya concedían ventaja en las urnas a Fernando Lugo. Con 4.810 mesas escrutadas, el ex obispo obtenía 248.717 votos (39,65%). Por su parte, la candidata del Partido Colorado, la ex ministra de Educación Blanca Ovelar, lograba 201.316 apoyos (32,10%). La tercera fuerza en liza era la encabezada por el ex general golpista Lino Oviedo, antiguo miembro del Partido Colorado y actual líder de la derechista Unión Nacional de Ciudadanos Éticos, con 135.259 votos (21,57%).
Los 'colorados' llevaban como estandarte por primera vez a una mujer, Blanca Ovelar, que, pese a presentarse como candidata del cambio, representa la continuidad. «Las elecciones transcurren perfectamente», describió el presidente del Tribunal Electoral, Rafael Dendía. La buena marcha de los comicios, sumada al excelente tiempo, presagiaba ya «una importante participación» al mediodía, según el funcionario judicial. En la víspera, por temor a incidentes mayores, el Gabinete del presidente Nicolás Duarte Frutos había ordenado el acuartelamiento de militares y la movilización de 12.000 policías para custodiar las urnas.
Los votantes llegaron temprano a los centros y en algunos distritos hubo demoras por falta de papeletas o planillas del censo. También hubo insultos y puñetazos entre simpatizantes del Partido Colorado y opositores. Se detectaron también dirigentes del oficialismo que intentaban inducir la postura de los votantes, según observadores internacionales. Y se registraron casos de papeletas ya marcadas y otras irregularidades.
Madres de Mayo
Lugo, al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio, fue el primero en acudir a las urnas y lo hizo junto a la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo de Argentina, Hebe de Bonafini. «Acompaño a un amigo. Si gana será un paso importante para Paraguay y América Latina», auguró la dirigente. El religioso, suspendido por el Vaticano, destacó «la gran cultura cívica» del electorado que votó «con calma y alto grado de participación».
Alrededor de 2,8 millones de paraguayos tenían derecho a voto. Debían elegir no sólo al presidente que gobernará el país los próximos cinco años a partir de agosto, sino también a 45 senadores y 80 diputados nacionales, a 17 gobernadores y a diputados regionales. La designación del jefe del Estado se define sin segunda vuelta.
El diario paraguayo 'Abc' había advertido que el Ejecutivo, frente a la alternativa de una derrota, habría instruido a sus militantes a provocar incidentes en los locales de votación a fin de retrasar los comicios por un año.






