
Fuentes del Ministerio de Defensa confirmaron a 'Europa Press' el malestar del jefe de las Fuerzas Aéreas por la «estupidez total» de permitir un vuelo que costó unos 20.000 euros y que, además, se produjo pocas horas después de que Guillermo de Inglaterra recibiese las alas de piloto de la RAF.
El mismo viernes 11 de abril en que su padre le impuso la condecoración, el nieto de Isabel II partió de las instalaciones de la Armada en Cranwell en dirección a Londres para recoger a su hermano y dirigirse juntos a la isla de Wight, donde su primo Peter Philips, el hijo de la princesa Ana, preveía celebrar durante dos días por los bares y restaurantes el fin de su soltería junto a 26 amigos.
Según el 'Sunday Times', la operación no contó con la autorización del jefe de la RAF, que ha exigido explicaciones en torno a quién dio el visto bueno. En un intento de quitar hierro al asunto, el comandante de las fuerzas áreas en la base de Odiham, donde se entrenó Guillermo, ha asegurado que el vuelo había sido diseñado para incluir maniobras tácticas y se enmarca en el propio entrenamiento del príncipe. Con todo, destacados miembros del cuerpo han reconocido el malestar del resto de oficiales por el trato especial conferido al nieto de la Reina y han hablado de «bofetada en la cara» para quienes, pese a acreditar más formación, no han logrado el distintivo.
Por otra parte, la fiesta provocó un importante revuelo en la plácida Cowes, a donde llegaron numerosas jóvenes atraídas por la presencia de los príncipes. Sus guardaespaldas tuvieron que quitarles de encima a algunas que llegaron a proponer pasar la noche con cualquiera de los dos, mientras otras se desnudaban en el transcurso de un juego con bebidas alcohólicas.
La polémica por el uso por Guillermo de los aparatos de la RAF tiene el precedente del aterrizaje que realizó el pasado 3 de abril durante su período de prácticas en una finca perteneciente a la familia de su novia, Kate Middleton.






