
El nuevo responsable era hasta ahora delegado en Madrid de la asociación y mantiene una estrecha relación con su predecesor. El propio Alcaraz dio públicamente su respaldo al ex polícia nacional, que se apresuró a tomar el relevo con críticas a la labor del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. «Nosotros -en referencia a su equipo- vamos a estar en contra de cualquiera que quiera llegar a una negociación con los asesinos», anunció. La nueva dirección la completan la secretaria general, Carmen Miranda, Antonio Muñoz y Manuela Lacharro.
El nuevo líder de la AVT fue víctima de un atentado en Madrid, perpetrado por ETA el 24 mayo de 1992 al detonar un coche-bomba contra una patrulla de la Policía Nacional. En el ataque resultaron heridos siete agentes y dos viandantes. La furgoneta se dirigía al estadio Vicente Calderón para participar en un despliegue de seguridad con motivo del partido de Liga que enfrentaba al Atlético de Madrid con el Logroñés. El atentado dejó secuelas en el nuevo líder de la AVT en forma de estrés postraumático.
Voces críticas
Francisco José Alcaraz, que deja el cargo por motivos profesionales, se despidió de la asamblea visiblemente emocionado después de ocupar la presidencia de la agrupación en los cuatro últimos años. Agradeció el apoyo «de los millones de personas que han estado al lado de las víctimas del terrorismo», un respaldo que situó «con creces» por encima de todos «los disgustos sufridos».
Sólo al final de la sesión se oyeron voces críticas con la gestión de la junta directiva saliente, centradas en la «falta de trasparencia». Alcaraz anunció su decisión de no aspirar a la reelección cuando el plazo para presentar candidaturas ya se había cerrado.






