
Claro que el Capitol Valladolid, anclado en el filo del abismo tras soñar con la Copa en la primera vuelta no es el rival más adecuado para medir el potencial exacto del ciclotímico equipo vitoriano, aunque sí es capaz de dar un susto a cualquiera. Más si se enfrenta a un adversario desorientado, con las orejas calientes y preguntándose cómo puede complicarse tanto una semana sin partido en medio.
Pues esa mente dispersa, entendible por otra parte, le duró al TAU un par de minutos en el asalto inicial. También experimentó lagunas puntuales en las que tuvo la mente en otros mundos -bastantes por cierto-, pero sí fue capaz de enhebrar un aceptable juego el tiempo suficiente como para ganarse los aplausos del público local, quien acató la severa derrota con un señorio de lo más destacable.
Dar la cara
Vamos, que hubo baloncesto. Por fin. Tampoco es que pudiera encenderse una traca, aunque no pasó desapercibido ese empeño azulgrana por evadirse del seísmo provocado por McDonald. El clavo ardiendo al que agarrarse. Ahora, de regreso a Vitoria, con la lucha por mantener el cuarto puesto en la Liga regular y la 'Final Four' a la vuelta de la esquina, habrá que descubrir cómo evoluciona la escuadra más maleable del firmamento nacional. Y, por supuesto, qué sucede con McDonald, que el viernes por la noche pidió perdón a través de un frío comunicado.
Ese 'tsunami', nadie antes había declamado en esos términos en la nave baskonista, al menos desde que Josean Querejeta la dirige, coleará aún bastante. La escuadra azulgrana, sin embargo, entonó un canto de esperanza. Sin alharajas, recuerden.
En la inopia tras el salto inicial, el cierre del rebote y la posibilidad de volar le confirieron pronto el mando. Con el cielo despejado, no obstante, el mal día de Planinic -descentrado desde que le sancionaron la primera falta- equivocó el rumbo y dio oxígeno al Capitol, espoleado por un inspirado Gomis.
Cambio de naipes
¿Otra vez un choque enredado en Valladolid? Pues no. Cambiar los naipes Spahija y reconducirse la situación vino todo en uno. Por el mismo precio. La brújula de Prigioni, el empaque de Vidal con Gomis, sumado al martilleo de Mickeal o la labor sorda del resto aclararon conceptos. Agrupadas las filas, escapó el TAU sin mayores aspavientos. Sucedió durante el segundo cuarto (23-42, minuto 18). Sentencia favorable.
Situado en las coordenadas adecuadas, beneficiado por un oponente con el punto de mira despejado, el resto se limitó a un intercambio de acciones ofensivas. Vamos, a lo que nos tiene acostumbrados esta formación desde el inicio de la campaña. Y en esa disposición, sobre todo cuando el de enfrente presenta menos recursos, equivale a minipunto positivo.
Como Mickeal siguió a lo suyo, Prigioni continuó repartiendo alegrías, Teletovic atinó desde la línea de 6,25, Vidal se quitó los miedos desde la misma distancia y el dúo Rakocevic-Planinic tiró de orgullo para enderezar sus estadísticas, todo fluyó con más o menos armonía. Al Capitol no le quedó otra que maquillar su casillero con más tenacidad que peligro real. Tras el pitido final sólo quedó una duda; si el TAU seguirá hablando en la pista con los de ayer -más el lastimado Jasaitis- o dará otra oportunidad a McDonald. A ver.







