
-¿Qué adjetivo se le puede poner al partido? Vital, fundamental, importante...
-Está claro que puede suponer un cambio de rumbo para el que gane, que tendrá un plus de confianza y un camino mejor.
-Ante un rival directo, es de esos que valen más de tres puntos...
-Indudablemente es muy importante ganar; apenas importa otra cosa que sumar los tres puntos, independientemente de quién sea el rival que está enfrente.
-¿Piensan en el 'golaverage' o eso se valora según vaya el partido?
-Nosotros no podemos pensar en buscar un objetivo que es secundario. La primera premisa, la realista, es ganar el partido. Notoria, además.
-Ha cambiado mucho Las Palmas desde que jugó en Mendizorroza...
-Sí, pero también el Alavés ha cambiado el entrenador, por lo que el partido será muy diferente.
-Entonces acababa de cambiar el entrenador, luego tres victorias consecutivas le sacaron del descenso, volvió a entrar, a salir...
-Sí, estamos intentando salir de ahí, pero esto es una carrera de fondo. Desde que llegué advertí de que la situación no era buena y está claro que hasta el último partido es prácticamente imposible que nadie diga que las tiene todas consigo. Sobre todo, equipos como nosotros, que hemos estado en una situación crítica.
-¿Qué pasaba por su cabeza cuando en la jornada 18 eran colistas?
-La situación la tienes que entender de una manera distinta. No puedes mirar que eres colista o fijarte demasiado en la clasificación. No puedes salir a un partido pensando que eres último, tienes que tener una mentalidad diferente, sentir confianza para jugar un encuentro, tener libertad para hacer las cosas que debes hacer y, evidentemente, salir con alegría. Sin eso no se puede jugar un partido de fútbol, da igual la clasificación que tengas.
-En este caso el relevo técnico sí que ha venido bien. ¿Supone también un reconocimiento para su carrera?
-No soy quién para opinar sobre ello. Yo me limito a hacer mi trabajo y a intentar que la gente sea capaz de estar en el terreno de juego con alegría y crea en sus posibilidades. Y ésa ha sido nuestra primordial seña de identidad, el creer en las cosas. No en vano, nosotros nunca damos un partido por perdido. Tampoco lo damos por ganado, claro.
-La cosa está que arde por abajo, con invitados inesperados como el Nástic o recientemente el Córdoba.
-Es cierto, cada día se suman más equipos y hay que tener en cuenta que los de abajo también suman. Digamos que está habiendo un 'revoltillo'. Y ahí no puedes jugar a ver qué sale, sino ser inteligente para poder salir de ahí. El que lo sea es el que puede ganar la partida. Si no, entras en un círculo vicioso del que te va a costar salir y casi no vas a tener la oportunidad de hacerlo porque se te viene encima todo.
-¿El equipo que no esperaba verse ahí tiene desventaja psicológica?
-Puede pasar, pero hay que mirar la mentalidad de cada equipo. ¿No dábamos todos favorito al Getafe contra el Valencia y perdió en quince minutos la final de la Copa del Rey? Entonces... Lo que falla es una concentración, un estado de ansiedad o anímico, depende cómo lo quieras mirar, depende de la actitud de cada uno dentro del terreno de juego. Todo esto hay que conjugarlo, pero no a nivel individual, sino de bloque. Si jugaras al tenis sabrías de tus posibilidades en cada momento, pero cuando jugamos en bloque podemos fallar en algunos momentos y en algunas demarcaciones. Lo que no se puede es sumar más fallos a esos, por lo que hay que buscar un plus mayor que nos dé esa consistencia.
-¿Esta situación atenaza individualmente al jugador?
-Sí, pero por eso hay que saber qué jugadores son capaces de saltar al terreno de juego y rendir en esas condiciones. Eso es una realidad como un templo, que jugadores que pueden ser muy importantes a lo mejor resulta que no están habituados y no saben competir en este tipo de partidos y en este tipo de situaciones.
No se fija en el rival
-¿Cómo ve al Alavés en esta pelea?
-Su estado anímico de la semana pasada es bueno, ha ido perdiendo y ha ganado un partido. Sabe que está al lado nuestro y que necesita arañar puntos y sumar. Ha cambiado al entrenador y su virtud radica en que también sabe tocar la pelota y tiene individualidades buenas. Es un bloque que poco a poco, independientemente de lesiones y sanciones, como tenemos todos, va buscando el equipo ideal que le pueda dar mayor consistencia para estos partidos Pero nosotros nos fijamos poco en el adversario. Sabemos de sus puntos débiles y fuertes, pero jugamos más por iniciativa propia.
-¿Y cómo espera a los vitorianos en este partido?
-Nunca se sabe. Lo importante es cómo lo planteamos nosotros. Y el Las Palmas va a jugar como lo ha hecho hasta ahora, independientemente de lo que haga el adversario.
-Dice que todos tienen bajas. El Alavés llega con ocho; no es excusa, pero siempre es importante.
-No tengo duda de que cualquier lesión y cualquier sanción, sea del jugador que sea, es importante. Siempre deja en inferioridad a la hora de tomar decisiones, por lo que son puntos negativos. Pero también puede haber puntos positivos en la persona que sale, porque está mucho más motivada, pondrá más ganas y duplicará el esfuerzo por no haber disputado muchos minutos. Es difícil saber qué puede pasar.
-El rival está a vueltas con Aganzo, un jugador a tener en cuenta.
-Es un delantero completísimo y de mucha calidad, importante para el Deportivo Alavés. Pero ya digo que, independientemente de conocer sus virtudes y sus defectos, no podemos obrar amparándonos en qué nos puede hacer el adversario, sino todo lo contrario, qué tenemos que hacer nosotros.
-¿Cómo valora la llegada de Adrián al equipo albiazul?
-Es gente con hambre y con ganas, que siempre transmite entusiasmo y alegría a un equipo. Son jugadores jóvenes, con inquietud, esfuerzo y entrega, que suelen tener más desconocimiento de sus factores tanto positivos como negativos porque están empezando, pero que pueden darte cualquier sorpresa.






