
No obstante, los 44 alumnos de los Maristas de Girona que visitaron la central el 4 de abril, mismo día en que se notificó lo ocurrido al CNS, se someterán a pruebas para cerciorarse de que no se han visto afectados por la fuga radioactiva. Una unidad móvil de Ascó I se desplazará hasta el centro escolar para realizar las revisiones, explicó el director del colegio, Robert Serra. Aunque la Consejería de Educación les explicó que «no es necesario» llevar a cabo estas pruebas, dijo Serra, las realizarán para que padres y alumnos se queden más tranquilos.
El director de los Maristas reconoció que se habían enterado del escape radioactivo por la Prensa. Una vez al tanto, los portavoces de la central nuclear les informaron y ofrecieron número de teléfono a disposición del colegio y los padres,. Aun así, Serra criticó que la dirección de Ascó I, al tanto de la existencia del vertido, dejase que seis colegios fueran de excursión a las instalaciones.
Por su parte, el Síndic de Greuges -Defensor del Pueblo catalán-, Rafael Ribó, abrió ayer una actuación de oficio sobre la fuga radioactiva. Ribó ha pedido información a las diferentes Administraciones en relación con el incidente con la voluntad de aclarar lo sucedido, determinar las responsabilidades y garantizar la defensa de los derechos de los trabajadores, vecinos de la zona y visitantes.
Ribó ha solicitado informes de las consejerías de Medio Ambiente y Vivienda, Salud, Educación y Economía y Finanzas, así como a los Ayuntamientos de Ascó, Vinebre, la Torre de l'Estanyol y Garcia. Dado que las competencias en seguridad nuclear son estatales, Ribó pidió al Defensor del Pueblo que haga lo propio. Horas después, la institución que dirige Enrique Múgica anunció la apertura de investigaciones sobre el incidente, «dada la alarma social causada».
Exigen su clausura
Entre tanto, entidades ecologistas catalanas como el Gepec, Ecologistas en Acción y Ecologistas de Catalunya (EdC) reclamaron ayer la clausura de la planta nuclear de Ascó I y la retirada de la licencia de explotación. Los 'verdes' pidieron que se catalogue al suceso como de nivel III, un grado superior de gravedad que el nivel II otorgado por el CNS, ya que se trata de un «incidente importante», de similar envergadura, en su opinión, al incendio que llevó en 1989 a decretar la clausura de Vandellòs I.
Sin embargo, el alcalde de Ascó, Rafael Vidal, restó importancia a lo ocurrido al recalcar que se trata de un incidente de «muy poca significación para las personas y el medio ambiente» y consideró la destitución del director de la central, Rafael Gasca, una respuesta «dura y contundente». Para Vidal, vicepresidente de la Asociación de Municipios con Centrales Nucleares (AMAC), las partículas que se escaparon de la central nuclear fueron «insignificantes y nulas», afirmaciones que dijo basar en los informes hechos públicos por el CSN.
En este sentido, explicó que, pese a que no ha percibido «preocupación» de los ciudadanos del municipio, todos ellos podrán realizarse las pruebas de radiación si así lo desean. Hasta el momento, señaló, no ha recibido «ninguna solicitud» de revisiones, por lo que insistió en que la «alerta» tras el incidente es mayor fuera de la localidad que dentro de ella.






