
«El auto es infumable jurídicamente, una barbaridad», sentenció Tebas, quien no ahorró en calificativos despectivos. «Es una resolución injusta». Y está seguro de que el alto tribunal alavés «va a estimar» su apelación y retirar el embargo preventivo contra la familia Piterman y José Nereo Ruiz.
Como ya argumentara en las dos vistas orales que han conducido a la medida cautelar, junto al informe de la administración concursal, Tebas sostiene que «sólo si la sociedad va a la liquidación se puede adoptar un embargo, y es manifiesto que el Alavés sigue adelante». Se queja también de que el juez «no valore nada a los jugadores, los terrenos y la plaza de Segunda», los activos de la entidad. He aquí donde chocan los pareceres.
Bajo la misma tesis que los administradores, el magistrado de lo Mercantil denuncia una «sobrevaloración» de los futbolistas y habla de «una valoración subjetiva y no de una tasación real» de los terrenos de Ibaia e Izarra. Finalmente pone el dedo en la llaga al advertir que la hipotética venta por el Alavés de su plaza, tasada por la LFP en 12 millones, «supondría de facto y de forma inmediata la desaparación de la entidad deportiva, que pasaría en todo caso a participar en categorías inferiores».
Tebas advierte incluso de que con este auto y el embargo contra Piterman y Nereo «al Alavés le va a costar sacar adelante un convenio con los acreedores porque no van a rebajar la deuda al tener garantizado todo el dinero».






