Sin citar directamente el caso del fraude, el lehendakari aprovechó su presencia en un acto sobre participación ciudadana convocado ayer en la Diputación de Guipúzcoa para referirse a lo que él denominó los «últimos datos de deslealtad manifiesta cometidos por algunos de los responsables de instituciones en este país». En ese sentido, aseguró que la sociedad vasca «está dispuesta a disculpar que, tomando riesgo en la iniciativa pública o en la privada, se fracase». «La sociedad vasca no castiga el fracaso, lo que sí castiga profundamente es la falta de honestidad», subrayó.
Más adelante, insistió en que el «pueblo vasco es honesto», por lo que subrayó que «quien no lo es debe quedar inmediatamente apartado de la circulación, sea en el ámbito de las administraciones, en el de las empresas públicas, de la sociedad civil o de las empresas privadas».
Sus palabras no dejaron lugar a dudas sobre las actuaciones que se deben promover en estos casos. «Es necesario reaccionar de inmediato en contra de las faltas de honestidad, no dar cobertura» a este tipo de hechos y poner en marcha los planes de prevención que impidan saltarse los controles.






