Vidarte insiste en su escrito en que las irregularidades detectadas no afectan en ningún caso a la gestión de la pinacoteca, ni a su patrimonio. Más adelante, hace un somero repaso a la ingeniería financiera utilizada por Roberto Cearsolo -el director destituido y autor confeso del desfalco- y destaca que los fondos desaparecidos serán restituidos «en un corto período de tiempo».
Situación delicada
El director general se dirige con palabras de cercanía a los destinatarios de la carta, alrededor de una cuarentena de patronos, y en tono confidencial les confiesa: «Comprenderás que estamos enormemente afectados por este incidente, en el que una persona de máximo nivel de confianza (...) nos ha llevado a una situación delicada que puede empañar diez años de dedicación y esfuerzo en este proyecto».
Para terminar, Juan Ignacio Vidarte se despide de los mecenas prometiendo «llegar hasta las últimas consecuencias» en el asunto.






